A Google, Amazon y Microsoft les ha salido un rival inesperado: el hombre más rico de Alemania y dueño de Lidl
Detrás de los lineales de Lidl y Kaufland se esconde un gigante que ahora quiere competir con los titanes tecnológicos. Dieter Schwarz, el hombre más rico de Alemania y dueño del imperio minorista, ha decidido que su empresa no solo venda productos, sino también soberanía digital. A través de Schwarz Digits, la rama tecnológica del grupo, ha creado Stackit, una plataforma de computación en la nube diseñada para empresas e instituciones que buscan procesar sus datos en Europa, bajo las estrictas normativas de privacidad del continente. Lo que comenzó como una solución interna para gestionar sus 15.000 supermercados se ha convertido en un servicio externo con clientes de peso, como el gobierno neerlandés o el Banco Central de Países Bajos.
De los supermercados a los centros de datos
El salto no es casual. Desde 2018, el grupo Schwarz ha invertido en infraestructura propia, como su nube Stackit, y en 2021 adquirió XM Cyber, una empresa israelí especializada en ciberseguridad, por 700 millones de dólares. La estrategia es clara: ofrecer una alternativa europea a los proveedores estadounidenses —Google, Amazon y Microsoft—, que dominan el 70% del mercado de la nube en Europa. La diferencia clave está en el enfoque: mientras las big tech priorizan escalabilidad global, Stackit apuesta por la soberanía de datos, un argumento cada vez más valorado por empresas y administraciones públicas que no quieren depender de servidores fuera de la UE.
El proyecto más ambicioso es el centro de datos de Lübbenau, construido sobre una antigua central térmica de carbón en Alemania. Con una inversión de 11.000 millones de euros, el complejo funcionará con energías renovables y tendrá capacidad para albergar 100.000 GPUs, los chips esenciales para entrenar modelos de inteligencia artificial. La primera fase está prevista para finales de 2027, pero ya hay movimientos tangibles: Stackit aloja modelos de Aleph Alpha —una startup alemana de IA en la que el grupo Schwarz ha invertido— y colabora con Deutsche Bahn en AuditGPT, un sistema de IA para auditorías internas. Incluso Google ha confiado en ellos para alojar Google Workspace en sus servidores desde 2024.
Sin embargo, el reto es mayúsculo. Aunque el grupo Schwarz cuenta con músculo financiero —su facturación supera los 150.000 millones de euros anuales—, compite con empresas que llevan décadas perfeccionando su tecnología y que no piensan ceder terreno. Google, por ejemplo, anunció en 2023 una inversión de 5.500 millones en Alemania para construir un nuevo centro de datos. Además, Stackit aún depende de socios externos, como CrowdStrike para ciberseguridad o Aleph Alpha para IA, lo que limita su autonomía. Aun así, su apuesta llega en un momento crítico: Europa corre contra reloj para no quedarse atrás en la carrera de la IA, y proyectos como este podrían ser clave para evitar la dependencia tecnológica de Estados Unidos.
Qué significa para tu negocio
Si gestionas una pyme en sectores como la construcción, las reformas o los servicios técnicos, la soberanía digital puede parecer un concepto lejano, pero afecta directamente a cómo manejas tus datos. Imagina que trabajas con planos de proyectos, historiales de clientes o información financiera sensible: ¿dónde se almacenan esos datos? Si usas servicios en la nube de proveedores estadounidenses, están sujetos a leyes como el Cloud Act, que permite al gobierno de EE.UU. acceder a ellos en determinadas circunstancias. Alternativas como Stackit ofrecen una opción europea, con servidores en Alemania y Austria, lo que garantiza que tus datos se rijan por el RGPD y otras normativas comunitarias. Esto no solo reduce riesgos legales, sino que puede ser un argumento de peso para clientes que exigen mayor transparencia en el tratamiento de su información. Además, si tu empresa está explorando herramientas de IA —como asistentes para presupuestos o análisis de proyectos—, contar con un proveedor local puede facilitar la integración y el cumplimiento normativo. La pregunta no es si necesitas soberanía digital, sino cuándo empezará a ser un requisito para operar con seguridad y competitividad.
Fuente original: Xataka
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