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Cada 80 años, una nueva estrella aparece en el cielo. Según un astrónomo, su nueva aparición estelar será esta noche

El firmamento nocturno guarda fenómenos que, aunque predecibles en teoría, siguen sorprendiendo por su rareza. Esta noche podría añadirse un nuevo punto brillante a la constelación Corona Borealis, visible a simple vista desde la Tierra. No se trata de una estrella nueva, sino de un sistema binario —T Coronae Borealis— que, cada varias décadas, experimenta una explosión termonuclear tan intensa que multiplica su brillo hasta hacerse visible sin necesidad de telescopios. La última vez que ocurrió fue en 1946, y los astrónomos llevan años esperando su repetición.

El sistema en cuestión está formado por una gigante roja y una enana blanca, dos estrellas que orbitan entre sí a 3.000 años luz de distancia. La gigante roja, al volverse inestable, expulsa sus capas externas, que son atraídas por la gravedad de la enana blanca. Este material se acumula en su superficie hasta que, al alcanzar temperaturas extremas, desencadena una reacción nuclear explosiva. El resultado es un aumento repentino de brillo: de ser casi invisible (magnitud 10), pasa a rivalizar con la Estrella Polar (magnitud 2-3) durante unos días.

Una predicción arriesgada

Aunque la mayoría de los científicos coinciden en que la explosión es inminente —quizá en los próximos meses—, pocos se atreven a precisar una fecha. Sin embargo, el astrónomo Jean Schneider, del Observatorio de París, propuso en su día cuatro posibles momentos para el evento, basándose en una hipótesis poco convencional: que el sistema no es binario, sino que incluye un tercer objeto no detectado. Según su teoría, este cuerpo adicional explicaría tanto la periodicidad de las explosiones como la intensidad de los estallidos. Las tres primeras fechas que calculó no se cumplieron, pero la cuarta —y última— es hoy, 25 de junio.

Los datos más recientes no muestran un descenso claro en la magnitud de T Coronae Borealis, lo que pone en duda la predicción de Schneider. No obstante, el patrón histórico sugiere que el fenómeno está cerca: en 1946, la estrella comenzó a mostrar cambios de brillo ocho años antes de la explosión, algo que también se observó a partir de 2015. Aunque el estallido no llegara esta noche, los expertos insisten en que ocurrirá en algún momento de los próximos meses, y que merece la pena estar atentos.

Qué significa para tu negocio

Más allá del espectáculo astronómico, esta noticia es un recordatorio de cómo la ciencia —y en particular la inteligencia artificial— puede ayudarnos a anticipar eventos poco frecuentes. En tu pyme, ya sea de construcción, reformas o servicios técnicos, hay procesos que, como las novas recurrentes, siguen patrones predecibles: picos de demanda estacional, fallos en maquinaria o incluso ciberataques. Herramientas como LaiaDesk analizan datos históricos para detectar señales tempranas, igual que los astrónomos estudian las fluctuaciones de brillo antes de una explosión. Así, puedes prepararte con antelación: ajustar stocks, programar mantenimientos o reforzar la ciberseguridad antes de que el problema estalle. La clave está en observar los datos con atención, igual que esta noche muchos mirarán al cielo.

Fuente original: Xataka

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