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Canadá se sumerge a 400 metros frente a Groenlandia y reconstruye en 3D el barco en el que murió Shackleton

Una expedición canadiense ha logrado descender a más de 400 metros de profundidad en el Atlántico Norte para rescatar del olvido dos de los barcos más emblemáticos de la exploración polar. Frente a las costas de Groenlandia, en el gélido mar de Labrador, yacen los restos del Quest, la última embarcación del legendario Ernest Shackleton, y del Terra Nova, vinculado a la trágica expedición de Robert Falcon Scott al Polo Sur. Lo que hace única esta misión no es solo el hallazgo, sino la tecnología empleada: por primera vez, ambos pecios han sido reconstruidos en tres dimensiones con un nivel de detalle sin precedentes.

El equipo, liderado por la Royal Canadian Geographical Society, utilizó un sumergible tripulado para acceder a las profundidades donde reposan los barcos. Allí, un sistema de escaneo submarino desarrollado por una empresa canadiense capturó miles de imágenes de alta resolución y mediciones tridimensionales. El resultado es un "gemelo digital" de cada nave, una réplica exacta que permite estudiar su estado actual sin alterar el fondo marino. John Geiger, director de la expedición, describió la experiencia como "emocionante": ver emerger en pantalla la estructura del Quest, prácticamente intacta, fue como presenciar un fragmento de historia cobrando vida.

Tecnología que preserva la historia bajo el mar

El Quest, donde Shackleton murió en 1922 durante los preparativos para una expedición al Ártico, había permanecido perdido hasta 2024. Ahora, gracias a esta tecnología, se ha podido documentar su casco, cubiertas y hasta los detalles más pequeños, como los restos de la vida marina que lo coloniza. Lo mismo ocurrió con el Terra Nova, el barco de madera que llevó a Scott a la Antártida en 1910. Aunque su tripulación alcanzó el Polo Sur, solo para descubrir que Amundsen les había ganado la carrera, nunca regresaron: murieron en el viaje de vuelta. Hoy, el pecio sirve de refugio para especies como el pez lobo moteado, mientras su estructura se degrada lentamente por la acción del océano.

Más allá del valor histórico, la expedición ha revelado un problema actual: redes de pesca abandonadas cubren parte de los restos, un recordatorio de cómo la actividad humana afecta incluso a los lugares más remotos. Los investigadores esperan que estas reconstrucciones 3D no solo sirvan para conservar la memoria de estos barcos, sino también para concienciar sobre la necesidad de proteger los fondos marinos. "Estamos ante una ventana única al pasado", señaló Geiger, "pero también ante una advertencia sobre lo que el futuro puede deparar a estos tesoros si no actuamos".

Qué significa para tu negocio

Aunque pueda parecer lejano, el uso de tecnología de escaneo 3D en entornos extremos tiene aplicaciones prácticas para pymes como las tuyas. Imagina poder inspeccionar estructuras sumergidas —como cimentaciones de puentes, tuberías o instalaciones portuarias— sin necesidad de buzos o equipos costosos. O reconstruir digitalmente un edificio antes de una reforma para detectar grietas o humedades ocultas. Herramientas como la IA de LaiaDesk ya permiten analizar imágenes y datos para predecir riesgos o planificar intervenciones con mayor precisión. Esta expedición demuestra que lo que antes requería meses de trabajo manual ahora puede resolverse en días con la tecnología adecuada. ¿Podrías aplicar algo similar en tu sector?

Fuente original: El Confidencial Tecnología

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