China encuentra en un yacimiento de carbón una resina procedente de un mundo que existió 150M de años antes que los dinosaurios
Un equipo de científicos chinos ha desenterrado en un yacimiento de carbón algo que reescribe la historia natural: fragmentos microscópicos de resina fosilizada, o ámbar, con una antigüedad de 385 millones de años. El descubrimiento, realizado en la región noroccidental de China, sitúa el origen de esta sustancia mucho antes de lo que se creía posible, en pleno periodo Devónico, una era en la que los dinosaurios ni siquiera habían hecho su aparición en la Tierra.
Lo más llamativo del hallazgo no es solo su edad —65 millones de años más antiguo que el récord anterior—, sino lo que revela sobre las plantas de aquel entonces. Hasta ahora, se pensaba que la capacidad de producir resina estaba ligada a especies más evolucionadas, como las coníferas, que surgieron millones de años después. Sin embargo, estos diminutos granos, algunos de apenas 0,1 milímetros, demuestran que plantas primitivas sin semillas ya sintetizaban compuestos químicos complejos. Los investigadores tuvieron que emplear luz ultravioleta para distinguirlos del carbón circundante, ya que su aspecto opaco y apagado los hacía casi invisibles a simple vista.
Un escudo natural en un mundo hostil
¿Por qué producían resina estas plantas? Aunque el estudio no ha identificado la especie exacta, los expertos sugieren que pudo ser un mecanismo de defensa. En un ecosistema donde los incendios y los hongos eran amenazas constantes, la resina habría actuado como barrera protectora. Curiosamente, en aquella época los insectos aún no depredaban masivamente la vegetación, por lo que su función no estaría relacionada con plagas, como ocurre hoy. El yacimiento, formado en un ambiente húmedo y rico en materia orgánica, coincide con una etapa clave en la evolución de las plantas: el desarrollo de estructuras leñosas y raíces más profundas, que les permitieron crecer en altura y colonizar nuevos territorios.
El análisis químico de las muestras confirmó que, pese a su antigüedad, su composición es similar a la del ámbar moderno. Técnicas como la espectroscopía infrarroja y la espectrometría de masas revelaron trazas de compuestos típicos de resinas de coníferas, aunque las plantas del Devónico eran muy distintas. Los científicos advierten que este hallazgo podría ser solo la punta del iceberg: otros depósitos antiguos podrían albergar ámbar aún más remoto, oculto entre sedimentos y confundido con materia orgánica común.
Qué significa para tu negocio
Aunque este descubrimiento parece lejano al día a día de una pyme, tiene un mensaje claro: la innovación a menudo surge donde menos se espera. Así como estas plantas primitivas desarrollaron resinas para protegerse en un entorno cambiante, las empresas —especialmente las de sectores técnicos como construcción, reformas o servicios inmobiliarios— pueden encontrar soluciones inesperadas en herramientas como la IA de LaiaDesk. Por ejemplo, analizar datos históricos de proyectos para predecir riesgos, optimizar recursos o incluso detectar patrones ocultos en materiales, igual que los científicos usaron tecnología avanzada para revelar secretos de hace millones de años. La clave está en mirar más allá de lo evidente y aprovechar la tecnología para adaptarse, como hicieron aquellas primeras plantas.
Fuente original: El Confidencial Tecnología
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