Cómo evitar que Google use tus fotos y videos para entrenar su IA
Google ha modificado sus políticas de privacidad para incluir, por defecto, las fotos, vídeos y audios que los usuarios suben a sus servicios en el entrenamiento de sus sistemas de inteligencia artificial. Este cambio afecta a plataformas como Búsqueda, Maps, Shopping o Traductor, donde cualquier contenido multimedia compartido puede ser almacenado y utilizado para mejorar algoritmos, incluyendo aquellos que generan respuestas automáticas o recomendaciones personalizadas.
La compañía justifica la medida como una forma de adaptarse a los nuevos hábitos de búsqueda —como el uso de Google Lens para identificar objetos en imágenes— y ofrecer una experiencia más ajustada a cada usuario. Sin embargo, la actualización llega en un momento delicado: un fallo judicial reciente señala que las empresas que desarrollan IA deben responder legalmente por los posibles perjuicios derivados de sus sistemas, lo que añade presión sobre cómo se gestionan estos datos.
¿Cómo puedes proteger tu contenido?
Aunque la nueva configuración está activada automáticamente, Google permite desactivarla en pocos pasos. Desde la cuenta de usuario, hay que acceder a "Datos y privacidad" y, dentro de "Mi actividad", localizar el apartado "Historial de los servicios de búsqueda". Allí, se puede deshabilitar por completo el almacenamiento de datos o, si se prefiere, solo bloquear el uso de contenido multimedia. Eso sí: al hacerlo, algunas funciones —como recomendaciones basadas en el historial— podrían dejar de funcionar con la misma precisión.
El movimiento de Google refleja una tendencia en la industria tecnológica: la escasez de datos de calidad para entrenar modelos de IA. Mientras algunas empresas firman acuerdos con medios o creadores de contenido, otras recurren a la información generada por los usuarios, a menudo a cambio de servicios gratuitos. Meta, por ejemplo, ya utiliza publicaciones de Facebook e Instagram con este fin, e incluso ha empleado capturas de sus gafas inteligentes. La pregunta que queda en el aire es hasta qué punto los usuarios son conscientes de este intercambio.
Qué significa para tu negocio
Si gestionas una pyme —ya sea una constructora, una inmobiliaria o un servicio técnico—, es probable que uses herramientas de Google para almacenar documentos, compartir imágenes de proyectos o incluso traducir textos. Ahora, esos archivos podrían acabar alimentando sistemas de IA sin que lo hayas autorizado explícitamente. Revisar la configuración de privacidad no solo protege tu propiedad intelectual, sino que evita que datos sensibles —como planos, contratos o fotos de clientes— terminen en bases de datos ajenas. Dedica cinco minutos a ajustar estos parámetros: es un pequeño gesto con impacto en la seguridad de tu negocio y en el control de tu información.
Fuente original: WIRED en Español
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