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Cornell enseñó al chip «cerebro de microondas» un nuevo idioma para cifrar comunicaciones satelitales

Un equipo de ingenieros de la Universidad de Cornell ha dado un paso clave para revolucionar las comunicaciones inalámbricas. Su último avance, publicado en una revista científica, consiste en enseñar a un chip especializado —apodado "cerebro de microondas"— a procesar señales de radio como si fueran palabras en un idioma propio. La técnica, inspirada en cómo los modelos de inteligencia artificial manejan el lenguaje, permite comprimir datos, acelerar transmisiones y reforzar la seguridad sin aumentar el consumo energético. Un logro especialmente relevante para satélites, drones y dispositivos que operan con baterías limitadas.

Del laboratorio a las ondas: cómo funciona el "idioma" de microondas

El chip original, presentado en 2025, ya destacaba por su eficiencia: procesaba señales inalámbricas con un consumo inferior a 200 milivatios —menos que un LED— y una precisión comparable a redes neuronales digitales, pero en un espacio físico mínimo. Ahora, los investigadores han añadido una capa de abstracción que imita el funcionamiento de los tokens en los modelos de lenguaje. En lugar de dividir texto, el chip descompone las señales de radio en "embeddings" de microondas: representaciones matemáticas que condensan la información en el dominio de la frecuencia. Según Bala Govind, uno de los autores, es como crear un "léxico" propio para las ondas de radio, donde cada patrón equivale a una unidad de significado.

Las ventajas son inmediatas. Al comprimir los datos en la misma señal, las comunicaciones ganan velocidad sin saturar el espectro. Además, descifrar los mensajes requiere no solo otro chip similar, sino también la secuencia exacta que lo configura, lo que añade una capa de seguridad física. Esto lo hace ideal para entornos donde la privacidad es crítica, como transmisiones militares o infraestructuras críticas. Pero su mayor impacto podría estar en la eficiencia: al operar con menos energía, dispositivos como satélites o sensores remotos podrían extender su autonomía sin sacrificar rendimiento.

Lo más llamativo del proyecto es su enfoque interdisciplinar. Los investigadores han tomado prestados conceptos de la IA —como la tokenización— y los han aplicado al diseño de hardware, demostrando que las técnicas de compresión de información pueden trascender el software. Esto abre la puerta a que otros sistemas físicos, desde radares hasta redes 5G, adopten principios similares. Sin embargo, el camino hacia su adopción masiva no será rápido. Aunque el chip ha demostrado su viabilidad en laboratorio, escalarlo para producción comercial —especialmente en sectores como el aeroespacial— requerirá años de pruebas, certificaciones y adaptación industrial.

Qué significa para tu negocio

Si gestionas una pyme en sectores como la construcción, reformas o servicios técnicos, esta tecnología puede parecer lejana, pero sus implicaciones son tangibles. Imagina equipos de topografía o drones de inspección que transmitan datos en tiempo real con mayor seguridad y menor consumo de batería. O sistemas de comunicación para obras remotas que funcionen sin depender de redes saturadas. Aunque el chip de Cornell aún no está en el mercado, su desarrollo anticipa un futuro donde la conectividad será más eficiente y robusta. Para prepararte, valora soluciones que ya incorporen IA en sus comunicaciones —como herramientas de gestión de flotas o sensores inteligentes— y mantente atento a actualizaciones en protocolos inalámbricos. La próxima generación de hardware podría estar más cerca de lo que crees.

Fuente original: WWWhat's new

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