Crean el primer robot-pájaro de la historia que nada bajo el agua y luego sale a la superficie para seguir volando
Imagina un dron que no solo surca el cielo, sino que también se sumerge en el agua para emerger después y seguir volando. Esto ya no es ciencia ficción. Un grupo de investigadores ha desarrollado el primer robot con forma de pájaro capaz de alternar entre el vuelo y la natación sin necesidad de modificaciones externas. El prototipo, inspirado en aves buceadoras como los frailecillos o los petreles, demuestra que es posible diseñar máquinas autónomas que operen en dos entornos radicalmente distintos: el aire y el agua.
Un diseño inspirado en la naturaleza
El secreto de este robot reside en su capacidad para adaptarse a las diferencias físicas entre ambos medios. Mientras que el aire es ligero y ofrece poca resistencia, el agua es mil veces más densa, lo que exige un sistema de propulsión completamente distinto. Los ingenieros resolvieron este desafío con unas alas flexibles que ajustan su movimiento según el entorno. Bajo el agua, el aleteo es más lento y amplio, mientras que en el aire se vuelve rápido y preciso. La cola, por su parte, actúa como timón, permitiendo al robot sumergirse, ascender o corregir su trayectoria.
Para lograrlo, estudiaron el comportamiento de aves que combinan vuelo y buceo. Por ejemplo, los frailecillos baten sus alas unas diez veces por segundo al volar, pero reducen esa frecuencia a cuatro cuando nadan. El robot replica este patrón con un motor eléctrico impermeable y una batería integrada en su fuselaje. Las alas, fabricadas con materiales hidrófobos, evitan que el agua las frene al salir a la superficie. En las pruebas, el dispositivo alcanzó velocidades de casi un metro por segundo bajo el agua y seis metros por segundo en vuelo, manteniendo una frecuencia estable de aleteo en ambos casos.
Uno de los momentos más críticos es la transición entre el agua y el aire. A diferencia de las aves, que suelen necesitar patas para impulsarse al despegar, este robot logra salir del agua con un ángulo de 70 grados, evitando que las puntas de las alas choquen contra la superficie. Los investigadores probaron tres tamaños de alas y descubrieron que las de 80 centímetros ofrecían el equilibrio perfecto entre flexibilidad y resistencia. Ahora, trabajan en mejorar la maniobrabilidad con alas que puedan girar, además de batir, y en probar el robot en condiciones reales, como viento o corrientes marinas.
Qué significa para tu negocio
Aunque este avance parezca lejano para una pyme, su desarrollo abre puertas a aplicaciones prácticas en sectores como la construcción, las reformas o los servicios técnicos. Imagina drones capaces de inspeccionar estructuras sumergidas, como cimentaciones de puentes o tuberías submarinas, y luego volar para revisar tejados o fachadas sin necesidad de cambiar de equipo. En el ámbito inmobiliario, podrían usarse para evaluar el estado de embarcaderos, piscinas o zonas costeras de propiedades. La clave está en la versatilidad: un mismo dispositivo que opera en tierra, aire y agua reduce costes y simplifica operaciones. Aunque aún falta para su comercialización, es un recordatorio de cómo la innovación puede transformar tareas cotidianas, haciendo que lo imposible hoy sea una herramienta más mañana.
Fuente original: El Confidencial Tecnología
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