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EEUU descubre que puede usar un gas tóxico para hacer que sus buques sean un 70% más eficientes

La búsqueda de alternativas al diésel y al hidrógeno comprimido ha llevado a un descubrimiento inesperado: el amoníaco, un gas conocido por su toxicidad y corrosividad, podría convertirse en el combustible del futuro para sectores difíciles de descarbonizar. La clave no está en quemarlo directamente, sino en descomponerlo para extraer hidrógeno de forma más eficiente. Una startup fundada por antiguos alumnos del MIT ha desarrollado un sistema que logra esta transformación con un rendimiento hasta un 70% superior a los métodos tradicionales, abriendo la puerta a una revolución en el transporte marítimo, la construcción y otras industrias que requieren alta potencia y autonomía prolongada.

El amoníaco no es un recién llegado en el mundo de los combustibles alternativos, pero su uso directo siempre ha planteado desafíos. Al quemarse, genera óxidos de nitrógeno, gases contaminantes que complican su adopción. Además, separar el hidrógeno del amoníaco suele requerir reactores a altas temperaturas y un consumo energético elevado. Sin embargo, la tecnología de esta empresa ha encontrado una solución parcial: un catalizador propio que permite realizar este proceso a temperaturas más bajas y en módulos más compactos, evitando así la necesidad de combustibles auxiliares durante la reacción.

De los drones a los buques: el salto a la escala industrial

El sistema no quema amoníaco en motores convencionales, sino que lo descompone para liberar hidrógeno, que luego se utiliza en pilas de combustible o motores adaptados. Este enfoque reduce los riesgos asociados a la formación de gases nocivos y ha demostrado su viabilidad en pruebas con drones, tractores, camiones e incluso un remolcador. El CEO de la compañía, Seonghoon Woo, destaca que "nadie había logrado antes alimentar barcos o camiones con amoníaco hasta que desarrollamos este sistema". Ahora, el objetivo es escalar la tecnología para aplicaciones industriales de mayor envergadura.

Para ello, la empresa ya ha establecido acuerdos con gigantes como Samsung Heavy Industries y planea un proyecto piloto de un megavatio en Corea del Sur para 2026, con la ambición de alcanzar los 40 megavatios antes de 2030. Además, ha abierto nuevas instalaciones en Houston para acelerar la producción y llevar esta solución a sectores con alto consumo energético. Una de las mayores ventajas del amoníaco frente al hidrógeno puro es su facilidad de almacenamiento y transporte: no requiere temperaturas extremadamente bajas y puede utilizar infraestructuras ya existentes.

Qué significa para tu negocio

Si tu pyme opera en sectores como la construcción, las reformas, la logística o los servicios técnicos, este avance podría cambiar las reglas del juego en los próximos años. Aunque la tecnología aún está en fase de desarrollo, su potencial para reducir la dependencia del diésel y mejorar la eficiencia energética es enorme. Imagina maquinaria pesada o vehículos de transporte que funcionen con un combustible más limpio, sin sacrificar autonomía ni potencia. Además, al no requerir infraestructuras completamente nuevas, la transición podría ser más gradual y menos costosa de lo esperado. Mantenerse informado sobre estos avances te permitirá anticiparte a los cambios y evaluar cómo podrían afectar a tus operaciones, desde la renovación de flotas hasta la optimización de costes energéticos.

Fuente original: El Confidencial Tecnología

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