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El 66% de las empresas financieras detecta IA no autorizada entre sus empleados

El sector financiero está acelerando la adopción de inteligencia artificial, pero no todo son avances. Un reciente estudio revela que dos de cada tres empresas del ámbito bancario y asegurador detectan un problema creciente: sus empleados utilizan herramientas de IA sin autorización, lo que se conoce como shadow AI. Este fenómeno, lejos de ser anecdótico, preocupa al 86% de los responsables de TI, que lo consideran una amenaza real para la seguridad y el cumplimiento normativo de sus organizaciones.

La rapidez con la que se implementa la IA choca con obstáculos que frenan su escalabilidad. Según los datos, el principal escollo no son las limitaciones técnicas (señaladas por el 28%), sino la complejidad de los procesos internos (38%) y la falta de habilidades especializadas en los equipos (34%). Esto refleja una brecha entre la ambición por innovar y la capacidad real para gestionar estos sistemas de forma ordenada. Además, la soberanía de los datos emerge como un dolor de cabeza: aunque el 79% de las entidades prioriza mantener el control sobre su información, el 62% sigue ejecutando cargas de trabajo en la nube pública, lo que aumenta su exposición a riesgos regulatorios y operativos.

Contenedores: la infraestructura que impulsa la IA

Ante este escenario, las empresas financieras apuestan por los contenedores como solución. El 90% afirma que la IA está acelerando su adopción, y casi el mismo porcentaje espera que esta tecnología siga ganando terreno. Los contenedores, que permiten empaquetar aplicaciones y ejecutarlas de forma aislada, ofrecen flexibilidad para desplegar modelos de IA sin depender exclusivamente de la nube pública. Sin embargo, el 68% reconoce que su infraestructura local aún no está preparada para soportar estas cargas de trabajo, lo que les obliga a recurrir a proveedores externos en un 64% de los casos.

El informe subraya que, para pasar de la fase experimental a la escalabilidad, las organizaciones deben alinear tres ejes: infraestructura, gobernanza y procesos operativos. La IA no es solo una cuestión de tecnología, sino de cómo se integra en los flujos de trabajo, se protegen los datos y se garantiza el cumplimiento de normativas cada vez más estrictas. La deuda de soberanía —ese desfase entre lo que se quiere hacer y lo que realmente se puede controlar— es un recordatorio de que la innovación sin controles puede salir cara.

Qué significa para tu negocio

Aunque el estudio se centra en el sector financiero, sus conclusiones son un espejo para cualquier pyme que utilice IA en su día a día. Si tus empleados usan herramientas como chatbots, generadores de imágenes o asistentes de código sin supervisión, estás expuesto a riesgos similares: fugas de datos, incumplimiento de normativas como el RGPD o incluso sanciones. La solución no es prohibir la IA, sino establecer políticas claras: qué herramientas están permitidas, cómo se gestionan los datos y quién supervisa su uso. Además, si trabajas con proveedores externos (como plataformas en la nube), revisa sus condiciones para asegurarte de que cumplen con la soberanía de datos que exige tu sector. La IA puede ser un aliado, pero solo si se implementa con reglas del juego definidas.

Fuente original: CyberSecurity News ES

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