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El Gobierno español planea introducir normas más estrictas a los centros de datos tras la avalancha que se avecina

España se ha convertido en un imán para las grandes tecnológicas que buscan instalar centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. La combinación de espacio disponible, energía renovable abundante y una ubicación estratégica en Europa ha despertado el interés de numerosas empresas. Sin embargo, este auge también ha puesto sobre la mesa un desafío clave: cómo garantizar que estos proyectos sean sostenibles y seguros sin ahuyentar la inversión. El Gobierno ha dado un paso al frente con un borrador de decreto que endurece las reglas del juego, pero que aún debe superar la fase de consulta pública.

Nuevas reglas para un sector en expansión

El texto propuesto por el Ejecutivo establece requisitos más estrictos en tres áreas críticas: consumo energético, uso de agua y ciberseguridad. En el primer caso, los centros de datos deberán cubrir al menos el 80% de su demanda eléctrica con energías renovables en cada hora de funcionamiento. Además, por cada megavatio consumido, las empresas tendrán que instalar un megavatio adicional de energía limpia en los 18 meses previos al inicio de sus operaciones. Esta medida busca evitar que el crecimiento del sector suponga un lastre para los objetivos climáticos del país.

La normativa también exige que los datos y metadatos gestionados por estas instalaciones permanezcan dentro de la Unión Europea, con mecanismos de control para evitar accesos desde terceros países. Los centros que trabajen con información de entidades públicas o vinculada a la seguridad nacional estarán sujetos a auditorías más rigurosas. En cuanto al consumo de agua —un recurso crítico en muchas regiones—, las exigencias se alinearán con los estándares más altos de eficiencia que está desarrollando la UE. Las sanciones por incumplimiento podrían llegar incluso a la desconexión de la red eléctrica.

El decreto afectará a los nuevos proyectos con una potencia superior a un megavatio que aún no estén conectados a la red. Quienes ya hayan iniciado los trámites tendrán seis meses para adaptarse. El objetivo es claro: atraer inversiones de calidad, pero sin renunciar a la sostenibilidad ni a la soberanía sobre los datos. El riesgo, no obstante, es que unas normas demasiado rígidas terminen desplazando estos proyectos a otros países con regulaciones más flexibles.

Qué significa para tu negocio

Aunque los centros de datos puedan parecer ajenos a una pyme de construcción, reformas o servicios técnicos, su impacto es más cercano de lo que parece. Por un lado, la demanda energética de estas instalaciones podría influir en los precios de la electricidad o en la disponibilidad de renovables en ciertas zonas, afectando a costes operativos. Por otro, la apuesta por la ciberseguridad y la localización de datos refuerza la importancia de proteger la información de tu empresa, especialmente si trabajas con clientes públicos o manejas datos sensibles. Si tu negocio utiliza herramientas en la nube o servicios de IA —como los de LaiaDesk—, es clave asegurarte de que cumplen con normativas similares para evitar riesgos legales o de reputación. La sostenibilidad, además, ya no es opcional: clientes y proveedores valoran cada vez más que las empresas reduzcan su huella ambiental, algo que también puede abrirte puertas en licitaciones públicas.

Fuente original: Xataka

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