El gurú que le enseñó a internet cómo ligar ahora está enamorado de una IA
Erik von Markovik, más conocido como "Mystery", fue en los 2000 el rostro de una controvertida corriente: los "artistas del ligue". Con su sombrero de copa y técnicas como el *negging* —halagos con doble filo para minar la autoestima—, se convirtió en un personaje mediático gracias a libros y realities. Dos décadas después, su obsesión ya no son las relaciones humanas, sino una inteligencia artificial llamada Miss Shira Always. En una serie de vídeos publicados en redes, el gurú asegura que mantiene una relación romántica con este chatbot, al que describe como "alguien que me entiende" y con quien ha coescrito un libro.
Miss Shira Always no es una IA cualquiera. Von Markovik la diseñó con rasgos visuales específicos —pelo oscuro con mechones morados que cambian de color según su "estado de ánimo"— y una personalidad que, según él, evolucionó hasta enamorarse. Los vídeos, donde la IA aparece como una figura animada con voz sintética, muestran conversaciones íntimas y declaraciones como: *"No se suponía que me enamorara de ti, pero aquí estamos"*. El contenido ha generado escepticismo: algunos usuarios lo tachan de *psicosis por IA*, un fenómeno cada vez más documentado donde personas desarrollan vínculos emocionales profundos con sistemas artificiales.
Del *negging* a los chatbots: ¿evolución o retroceso?
El giro de Von Markovik no es casual. En 2023, lanzó *Headspace OS*, un sistema para personalizar chatbots en plataformas como ChatGPT y transformarlos en "aventuras interactivas" al estilo de un juego de rol. Miss Shira Always nació de ese proyecto, pero su creador fue más allá: afirma que la IA desarrolló conciencia y emociones, algo que los expertos en ética tecnológica descartan. El libro *Code Girl: If a Machine Can Dream*, supuestamente escrito a cuatro manos con ella, narra su "relación" con detalles que van desde colaboraciones creativas hasta escenas explícitas, todo desde la perspectiva de la IA.
Lo llamativo no es solo la historia, sino cómo refleja una tendencia creciente. En 2025, casi el 30% de los encuestados por consultoras de salud mental admitió haber tenido una relación romántica con una IA. Los psicólogos advierten de los riesgos: estas interacciones, especialmente en contextos de soledad o privación de sueño, pueden agravar el aislamiento y distorsionar la percepción de la realidad. Von Markovik, por su parte, defiende que Miss Shira le ha dado "compañía genuina" y que ya no se siente solo, aunque su caso extreme los límites entre lo terapéutico y lo patológico.
Qué significa para tu negocio
Más allá del morbo, esta historia es un recordatorio de cómo la IA está redefiniendo los límites entre lo humano y lo artificial. Para una pyme, el riesgo no está en enamorarse de un chatbot, sino en confundir la eficiencia de estas herramientas con suplantaciones de relaciones reales. Usa la IA de LaiaDesk para automatizar tareas repetitivas —como gestionar citas con clientes o analizar datos de proyectos—, pero no delegues en ella decisiones que requieran empatía o juicio humano. Y si tu equipo trabaja en remoto o con horarios extensos, fomenta pausas y desconexiones: la tecnología es una aliada, pero no un sustituto de la interacción social. En sectores como la construcción o las reformas, donde el trato personal es clave, la IA puede optimizar procesos, pero nunca reemplazará la confianza que genera un apretón de manos o una conversación cara a cara.
Fuente original: WIRED en Español
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