"Es una experiencia gastronómica": en plena canícula Italia está debatiendo si es de "idiotas" pagar 95 € por un cucurucho de helado
Italia está estos días en plena polémica por un cucurucho de helado que cuesta 95 euros. El debate lo ha encendido Flavio Briatore, conocido empresario y exdirectivo de Fórmula 1, al tachar de "idiota" a quien paga semejante precio por un postre. Sus palabras, aunque no son nuevas, han resucitado una discusión que va más allá del capricho veraniego: ¿hasta dónde puede llegar el precio de un producto cuando se vende como "experiencia gastronómica"?
El origen del revuelo está en Mokambo Gelateria, una heladería artesanal de Ruvo di Puglia, un pueblo de poco más de 25.000 habitantes en la región de Apulia. Su producto estrella, Lo Scettro del Re ("El Cetro del Rey"), es un helado de cucurucho que en 2018 se lanzó a 70 euros y ahora alcanza los 95. La subida, según sus dueños, se debe al encarecimiento de ingredientes como el azafrán iraní, uno de los más caros del mundo. Pero no es un helado cualquiera: lleva oro comestible de 24 quilates, pistacho de Bronte, nata fresca y leche recién ordeñada de la zona. Vincenzo Paparella, uno de los responsables, defiende que no es un simple postre, sino "un viaje sensorial con investigación y experimentación detrás".
¿Lujos o excentricidades?
El negocio argumenta que el precio no es caprichoso: desde su lanzamiento, más de 2.000 personas han viajado expresamente a Ruvo di Puglia para probarlo, y tienen 148 reservas hasta septiembre. Para muchos, es un ejemplo de cómo el lujo puede reinventarse incluso en productos cotidianos. Sin embargo, críticos como Briatore ven en esto un síntoma de desproporción: "Con 70 euros te comes una cena de marisco", llegó a decir. La ironía es que el debate lo protagoniza un empresario acostumbrado a vender experiencias exclusivas, como sus pizzerías de alta gama.
Más allá de gustos, la polémica refleja una pregunta clave: ¿quién decide el valor de un producto? En este caso, el mercado parece dar la razón a Mokambo. Pero también plantea dudas sobre los límites del consumo premium. ¿Es sostenible un modelo que convierte un helado en un artículo de coleccionista? Mientras Italia discute, el negocio sigue vendiendo su "experiencia" a casi 100 euros el cucurucho.
Qué significa para tu negocio
Esta historia no va de helados, sino de cómo diferenciarse en un mercado saturado. Si tienes una pyme —ya sea de reformas, inmobiliaria o servicios técnicos—, pregúntate: ¿qué "ingrediente extra" puedes ofrecer para justificar un valor añadido? No se trata de subir precios sin más, sino de crear una experiencia que haga que el cliente perciba que paga por algo único. Por ejemplo, un informe de visita técnica con análisis predictivo de la IA de LaiaDesk, o un dossier inmobiliario con proyecciones de rentabilidad. El lujo no es solo para grandes marcas: es cuestión de innovar en lo que ya haces bien.
Fuente original: Xataka
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