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Europa reduce los siniestros cyber, pero mantiene alta su gravedad

Europa ha logrado un respiro en la batalla contra los ciberataques: según los últimos datos disponibles, el número de siniestros notificados en 2025 ha caído respecto al año anterior. Sin embargo, esta aparente calma es engañosa. Aunque los incidentes son menos frecuentes, su impacto es más devastador que nunca. Las empresas europeas se enfrentan a un panorama donde la gravedad de los ataques —y no su cantidad— marca la diferencia entre una interrupción puntual y una crisis que puede poner en jaque la continuidad del negocio.

Los riesgos que no bajan la guardia

El informe revela que tres de cada cuatro notificaciones de siniestros en Europa están relacionadas con problemas de privacidad, un porcentaje muy superior a la media global. Este dato no es casual: refleja el estricto marco regulatorio europeo, donde el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y normativas como la Directiva NIS2 exigen a las empresas una vigilancia constante. Pero la privacidad no es el único frente abierto. La ciberextorsión —con el ransomware como principal amenaza— sigue representando un 15% de los casos, mientras que los ataques a través de terceros (proveedores, socios o servicios externos) ya suponen el 14% de las incidencias. Estos últimos son especialmente peligrosos: un fallo en la cadena de suministro puede paralizar a decenas de empresas en cascada, como ya hemos visto en casos recientes.

Los sectores más afectados también dan pistas sobre dónde se concentran los riesgos. La industria, con su creciente dependencia de sistemas IT y OT (tecnología operativa), lidera las notificaciones, seguida de cerca por el sector de alimentación y bebidas. Ambos comparten una vulnerabilidad común: la combinación de infraestructuras críticas con procesos digitalizados que, si se ven comprometidos, pueden detener la producción o la distribución durante días. Para una pyme, esto no es solo un problema técnico, sino una amenaza directa a su viabilidad.

Los expertos coinciden en un mensaje claro: la reducción de siniestros no es sinónimo de menor riesgo. Al contrario, los atacantes han refinado sus métodos, centrándose en objetivos más rentables y en explotar vulnerabilidades menos evidentes. La ingeniería social, por ejemplo, sigue siendo una puerta de entrada habitual, mientras que los fraudes basados en deepfakes o suplantación de identidad ganan terreno. Ante este escenario, la preparación es clave. No se trata solo de instalar firewalls o actualizar contraseñas, sino de diseñar planes de respuesta que incluyan desde protocolos de comunicación alternativa (por si los sistemas caen) hasta una gestión proactiva de los riesgos asociados a proveedores.

Qué significa para tu negocio

Si diriges una pyme en sectores como la construcción, las reformas, la inmobiliaria o los servicios técnicos, estos datos son un recordatorio de que la ciberseguridad no es un lujo, sino una necesidad operativa. Un ataque no solo puede robar datos o paralizar tus sistemas: puede dañar tu reputación, generar multas por incumplimiento normativo o, en el peor de los casos, dejarte fuera del mercado. La buena noticia es que no hace falta ser una multinacional para protegerse. Medidas como segmentar redes, formar a los empleados en detección de phishing, auditar la seguridad de tus proveedores o contratar un seguro cibernético adaptado a tu tamaño pueden marcar la diferencia. En un entorno donde los atacantes buscan víctimas fáciles, la prevención es tu mejor aliada. Y recuerda: en ciberseguridad, lo barato puede salir muy caro.

Fuente original: CyberSecurity News ES

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