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Friend 2.0: el wearable de amistad IA que ya era discutible ahora cuesta $249 y cobra $9,99/mes por recordar quién eres

Hace un año, el colgante Friend ya levantó ampollas: un dispositivo de inteligencia artificial diseñado para ser tu "compañero emocional" que prometía escuchar, entender y responder a tus estados de ánimo. Ahora, su nueva versión —Friend 2.0— llega con un giro polémico: no solo cuesta casi el doble (249 dólares frente a los 129 iniciales), sino que introduce una suscripción mensual de 9,99 dólares para que el dispositivo "recuerde" quién eres. Si dejas de pagar, borra todo lo que sabe de ti en 30 días. La pregunta es inevitable: ¿estamos ante un avance tecnológico o ante un modelo de negocio diseñado para explotar la soledad?

Técnicamente, Friend 2.0 mejora lo que ya ofrecía: ahora no solo envía mensajes de texto a tu móvil, sino que incorpora un altavoz para responderte con voz. Los ejemplos que muestra la publicidad son elocuentes: una mujer le cuenta sus problemas sentimentales y el colgante le responde con frases de apoyo; un hombre comparte sus sueños profesionales y recibe ánimos. Pero bajo esa capa de interacción aparentemente humana, el dispositivo sigue siendo lo que siempre fue: un micrófono siempre encendido que analiza tu entorno, tu tono de voz y tus emociones. Y aquí es donde surgen las dudas éticas. ¿Hasta qué punto es saludable delegar en un algoritmo la gestión de nuestras emociones? ¿Y qué pasa con la privacidad cuando un aparato registra conversaciones, contextos y estados de ánimo sin un límite claro?

La trampa de la memoria: cuando la amistad se convierte en suscripción

El cambio más controvertido de Friend 2.0 no es técnico, sino económico. En la primera versión, el dispositivo "aprendía" de ti y ese conocimiento se mantenía de forma permanente. Ahora, esa memoria tiene fecha de caducidad: 30 días. Pasado ese tiempo, si no pagas la suscripción mensual, el colgante olvida todo lo que le has contado. La empresa justifica esto argumentando que la "personalidad" del Friend no cambia, pero el problema es otro: ¿qué valor tiene un compañero emocional que, literalmente, te borra de su memoria si dejas de pagar? Es un modelo que recuerda peligrosamente a las redes sociales, donde la dependencia emocional se monetiza. Y no es casualidad que expertos en privacidad y salud mental hayan levantado la voz. Como señalaba Meredith Whittaker, presidenta de Signal, "los chatbots de IA no son amigos".

El fundador de Friend, Avi Schiffmann, defiende que su producto responde a una necesidad real: la soledad en sociedades occidentales. Según datos citados por la empresa, el 8% de los adultos en EE.UU. no tiene amigos cercanos, y uno de cada cuatro hombres jóvenes se siente solo con frecuencia. Los primeros usuarios del Friend original confirmaban este patrón: lo usaban para desahogarse, compartir sus días o recibir ánimos. Pero ahí está el dilema: ¿es ético vender un sustituto de la compañía humana, sabiendo que el dispositivo no siente, no recuerda de verdad y puede "olvidarte" si dejas de pagar? China ya ha retirado aplicaciones similares por su potencial adictivo, especialmente en jóvenes. Y en Europa, la regulación sobre diseño adictivo en redes sociales avanza precisamente para evitar que los usuarios —sobre todo los más vulnerables— caigan en dinámicas de dependencia emocional.

Qué significa para tu negocio

Aunque Friend 2.0 es un producto dirigido a consumidores, su modelo de negocio y sus implicaciones éticas son una lección valiosa para cualquier pyme que trabaje con inteligencia artificial. Primero, la transparencia: si usas IA para interactuar con clientes (por ejemplo, en atención al público o en herramientas de fidelización), debes dejar claro qué datos recopila, cómo los usa y si hay costes ocultos. Segundo, la dependencia: evita diseñar sistemas que creen apego emocional sin ofrecer un valor real y sostenible. Y tercero, la privacidad: en sectores como la construcción, las reformas o los servicios técnicos, donde manejas datos sensibles de clientes, un error en el tratamiento de la información puede dañar tu reputación. Friend nos recuerda que la IA no es solo tecnología, sino también responsabilidad. Si tu negocio explora soluciones basadas en ella, hazlo con los pies en el suelo: prioriza la utilidad sobre el sensacionalismo, y la confianza sobre el engagement forzado.

Fuente original: WWWhat's new

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