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GoPro llegó a valer 12.000 millones de dólares. Ahora la compran por 285 millones y busca su futuro en la IA y la defensa

GoPro fue durante años el símbolo de la aventura en formato vídeo. Sus cámaras, omnipresentes en cascos de moto, tablas de surf o manillares de bicicleta, convirtieron a la marca en un referente global. En 2014, su valoración rozaba los 12.000 millones de dólares, una cifra que reflejaba el éxito de un producto que parecía imbatible. Sin embargo, la realidad ha sido muy distinta: recientemente, la empresa ha sido adquirida por apenas 285 millones de dólares, un 90% de su capital, en una operación que marca el fin de una era y el inicio de otra incierta.

El declive de GoPro no se explica por un solo factor, sino por una combinación de errores estratégicos y cambios en el mercado. Su mayor virtud —la durabilidad de sus cámaras— se convirtió en su talón de Aquiles: los usuarios no necesitaban renovar sus dispositivos con frecuencia, ya que las versiones antiguas seguían siendo "suficientemente buenas". Aunque la marca intentó diversificarse con drones, software de edición o cámaras más asequibles, ninguno de estos movimientos logró consolidarse. El fracaso del dron Karma, retirado del mercado por problemas técnicos, fue un golpe del que nunca se recuperó del todo.

La competencia y el móvil: dos rivales imposibles

GoPro no solo tuvo que lidiar con sus propios errores, sino también con un mercado cada vez más saturado. Competidores como DJI o Insta360 aprovecharon su experiencia en drones para lanzar cámaras de acción con prestaciones similares, mientras que fabricantes asiáticos inundaron el segmento de entrada con alternativas baratas. Pero el mayor enemigo fue, sin duda, el smartphone. Con cada nueva generación, los móviles incorporaban mejores cámaras, estabilización y resistencia, reduciendo la necesidad de un dispositivo adicional para grabar momentos cotidianos. GoPro mantuvo su nicho entre deportistas y profesionales, pero ese mercado ya no era suficiente para sostener un gigante.

La compra por parte de Starman Optical, una empresa especializada en fotónica y transceptores ópticos, abre una nueva etapa para GoPro. El plan no es seguir compitiendo en el mercado de cámaras de acción, sino aprovechar su experiencia en óptica para entrar en sectores como la inteligencia artificial, la defensa o los centros de datos. La idea es utilizar la tecnología de GoPro en aplicaciones militares, robótica o sistemas de comunicación óptica, donde la resistencia y la calidad de imagen son clave. Aunque aún no hay contratos confirmados, la apuesta es clara: reinventarse o desaparecer.

Qué significa para tu negocio

La historia de GoPro es un recordatorio de que el éxito pasado no garantiza el futuro, especialmente en sectores tecnológicos. Para una pyme, esto significa que diversificar no es una opción, sino una necesidad. Si tu negocio depende de un solo producto o servicio, es crucial explorar nuevas líneas que puedan compensar posibles caídas en la demanda. Además, la competencia no siempre viene de donde esperas: en el caso de GoPro, el mayor rival terminó siendo el smartphone, un dispositivo que ni siquiera fabricaba cámaras de acción. En tu sector, ¿qué productos o servicios podrían hacer obsoleto lo que ofreces hoy? Identificarlos a tiempo y adaptarte puede marcar la diferencia entre crecer o quedarte atrás.

Fuente original: Xataka

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