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La automatización que está reviviendo las carteras castigadas en Colombia

La recuperación de deudas en Colombia ha sido durante años un quebradero de cabeza para bancos, fintechs y empresas de crédito. El modelo tradicional —basado en llamadas insistentes y gestiones manuales— se volvió insostenible: los deudores bloqueaban números con apps como Truecaller, las leyes limitaban el acoso telefónico y los costes judiciales hacían inviable reclamar deudas pequeñas. Pero ahora, la combinación de inteligencia artificial, automatización de procesos y digitalización judicial está cambiando las reglas del juego. La clave no está en perseguir al deudor, sino en usar la tecnología para que sea él quien busque una solución.

Tecnología que transforma la cobranza

El cambio no ha sido casual. Tres avances han hecho posible este nuevo escenario. Primero, los pagarés electrónicos permiten respaldar las deudas con documentos digitales, eliminando el papeleo físico y agilizando los trámites. Segundo, la justicia digital —regulada por la Ley 2213 de 2022— permite presentar demandas, notificar resoluciones y gestionar embargos por vía electrónica, sin necesidad de pisar un juzgado. Y tercero, los algoritmos de scoring analizan en segundos la capacidad de pago del deudor, cruzando datos como nóminas, cuentas bancarias o propiedades para decidir si vale la pena iniciar un proceso judicial.

Estas herramientas no solo reducen costes —hasta un 90% menos que un proceso tradicional—, sino que hacen rentable reclamar deudas que antes se daban por perdidas. Mientras un juicio manual puede costar entre 1 y 2 millones de pesos colombianos (haciendo inviable cobrar créditos menores a 5 millones), la automatización permite gestionar reclamaciones desde 600.000 pesos con un retorno positivo. Para bancos y fintechs, esto significa dejar de vender carteras morosas con grandes descuentos y recuperar parte de lo adeudado.

El factor psicológico: cuando el deudor llama al acreedor

El verdadero cambio no es técnico, sino de comportamiento. Antes, las empresas intentaban contactar al deudor con llamadas que rara vez eran atendidas. Ahora, la automatización invierte el proceso: se inicia una demanda judicial, se decreta un embargo (por ejemplo, de cuentas como Nequi o Daviplata) y es el deudor quien, al ver bloqueados sus fondos, busca negociar. La tasa de respuesta pasa del 0% al 100% en cuestión de horas. No es la entidad la que suplica una llamada, sino el usuario el que pide un plan de pagos para levantar la medida.

Qué significa para tu negocio

Si tu pyme trabaja con créditos, facturas impagadas o servicios recurrentes (como reformas, alquileres o instalaciones técnicas), esta revolución tecnológica es relevante. No se trata de adoptar sistemas complejos, sino de entender que la cobranza ya no depende de llamadas insistentes, sino de herramientas que automatizan la reclamación legal de forma eficiente. Plataformas como la IA de LaiaDesk pueden ayudarte a gestionar impagos con menos recursos, priorizando casos con mayor probabilidad de recuperación y reduciendo pérdidas. En un sector donde el flujo de caja es clave, contar con procesos ágiles y rentables para recuperar deudas puede marcar la diferencia entre cerrar un trimestre en números rojos o mantener la salud financiera de tu negocio.

Fuente original: ENTER.CO

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