La cámara que te mira mientras conduces es obligatoria desde ayer en coches nuevos en la UE. Y nadie garantiza qué pasa con tus datos
Desde ayer, todos los coches nuevos que se matriculen en la Unión Europea deben incluir un sistema de inteligencia artificial que vigila al conductor. Se llama ADDW (Advertencia Avanzada de Distracción del Conductor) y su objetivo es claro: reducir accidentes avisando cuando detecta que el conductor no mira a la carretera. La tecnología analiza en tiempo real el rostro y los movimientos oculares, pero no graba vídeo continuo. En teoría, solo envía una señal binaria —"atento" o "distraído"— y borra los datos inmediatamente después. El problema es que la ley no define qué significa "inmediatamente" ni cómo se garantiza que los datos no salgan del vehículo.
Un sistema con lagunas legales
El reglamento europeo exige que el ADDW "no conserve datos más allá de lo estrictamente necesario", pero no especifica plazos ni mecanismos de control. Tampoco obliga a los fabricantes a someterse a auditorías independientes que verifiquen que los datos biométricos —como expresiones faciales o patrones de mirada— no se almacenan ni se comparten. Esto deja en manos de las marcas la decisión de qué hacer con esa información, algo que ya ha generado polémica en otros sistemas de los coches conectados. Por ejemplo, en 2024 se descubrió que algunos fabricantes vendían datos de conducción —como frenadas bruscas o excesos de velocidad— a compañías de seguros, lo que provocó subidas de primas sin que los conductores lo supieran.
El caso del ADDW es especialmente sensible porque, a diferencia de otros sensores del vehículo, este sistema analiza directamente al conductor. No registra solo lo que pasa en la carretera, sino cómo reacciona la persona al volante: si bosteza, si parpadea demasiado o si desvía la mirada. Estos datos podrían interesar a aseguradoras, empresas de transporte o incluso empleadores, aunque la ley prohíbe explícitamente su uso para fines distintos a la seguridad vial. El precedente más cercano lo marcó la autoridad sueca de protección de datos en 2026, cuando multó a una empresa por usar cámaras con IA para monitorizar a sus conductores, argumentando que la seguridad no justifica una vigilancia constante.
Para poner en contexto, el ADDW no es el único sistema de recogida de datos en los coches modernos. Desde 2024, todos los vehículos nuevos en la UE deben llevar una "caja negra" (EDR) que registra información técnica en caso de accidente, como la velocidad o el ángulo del volante. Sin embargo, este dispositivo tiene limitaciones claras: solo se activa en colisiones, no graba ubicación ni hora, y sus datos solo pueden extraerse conectándose físicamente al coche. El contraste es llamativo: mientras el EDR es restrictivo hasta el punto de resultar poco útil para investigar accidentes, el ADDW tiene acceso a datos biométricos sin un marco de control equivalente.
Qué significa para tu negocio
Si tu pyme trabaja con vehículos —ya sea una constructora con flota de furgonetas, una inmobiliaria con coches de empresa o un servicio técnico que realiza desplazamientos—, esta normativa te afecta directamente. Los coches nuevos que compres a partir de ahora incluirán el ADDW, y aunque su objetivo es mejorar la seguridad, también abre interrogantes sobre la privacidad de tus empleados. ¿Quién tendrá acceso a los datos? ¿Podrían usarse para evaluar su rendimiento o incluso para justificar sanciones? Aunque la ley prohíbe estos usos, la falta de controles independientes deja margen a interpretaciones.
Lo más prudente es revisar las políticas de privacidad de los fabricantes antes de adquirir un vehículo. Busca cláusulas específicas sobre el ADDW: cómo se gestionan los datos, si se comparten con terceros y si existe la opción de desactivarlo. También conviene informar a tus empleados sobre este sistema y sus implicaciones, para evitar malentendidos. En un sector como el vuestro, donde los desplazamientos son frecuentes, la seguridad vial es una prioridad, pero no debe convertirse en una excusa para normalizar la vigilancia sin garantías. La tecnología está aquí para quedarse; ahora toca asegurarse de que se usa con transparencia.
Fuente original: WWWhat's new
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