La FIFA llevaba años intentando que el fútbol entrase en EEUU. En este Mundial ha sido la cultura estadounidense quien ha entrado en el fútbol
El Mundial de 2026 ha dejado una imagen clara: el fútbol ya no se juega igual. Lo que comenzó como una medida sanitaria —parar el partido para que los jugadores se hidraten— se ha convertido en un espectáculo dentro del espectáculo. Cada encuentro incluye dos pausas fijas, independientemente de la temperatura del estadio, y en ellas caben hasta dos minutos de publicidad. No es casualidad. La FIFA ha encontrado en este formato una fórmula para multiplicar ingresos, inspirándose en el modelo de entretenimiento estadounidense, donde el partido es solo una parte de un show mucho más amplio.
El torneo, celebrado en Estados Unidos, México y Canadá, ha adoptado rasgos típicos de la NFL o la NBA: conciertos en el descanso, palcos VIP repletos de famosos, cámaras que enfocan a la grada como si fuera un plató y una producción televisiva que prioriza el entretenimiento sobre el deporte. Incluso la final alargó su descanso a media hora para incluir una actuación musical, siguiendo el estilo del Super Bowl. La FIFA no ha impuesto estas reglas por casualidad, sino como estrategia para conquistar un mercado —el estadounidense— donde el fútbol aún lucha por competir con otros deportes más consolidados.
Un modelo que divide al fútbol
La apuesta por este formato no ha sido unánime. Mientras la FIFA defiende que estas pausas son necesarias para la salud de los jugadores, muchos aficionados y expertos las ven como un parche comercial. La Premier League, por ejemplo, ha rechazado incorporarlas, argumentando que la normativa británica limita los anuncios en directo y que el clima en Inglaterra rara vez justifica paradas por calor. La UEFA tampoco las aplicará en la Champions ni en la Eurocopa 2028. Sin embargo, otras competiciones, como la Copa Libertadores o la MLS, ya han anunciado que las adoptarán en 2026, siguiendo el precedente del Mundial.
Los números respaldan la decisión de la FIFA. Los ingresos audiovisuales del organismo han crecido un 36% respecto a Catar 2022, alcanzando casi 4.000 millones de dólares. Las cadenas estadounidenses calculan que las pausas de hidratación generarán entre 250 y 500 millones de dólares solo en publicidad. Un anuncio de 20 segundos durante una de estas paradas llegó a venderse en Francia por 425.000 euros. Para la próxima puja de derechos, en 2030 y 2034, se espera que las ofertas en Estados Unidos superen los 1.000 millones de dólares por torneo, demostrando que el modelo ha calado.
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Fuente original: Xataka
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