"La IA cambia el modo de trabajar y cómo se sienten las personas": el 30% de los trabajadores se sienten menos útiles
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una realidad cotidiana en muchas pymes españolas. Según datos recientes, el 41% de estas empresas ya incorporan herramientas de IA en sus rutinas diarias, un avance que, en teoría, debería traducirse en mayor eficiencia. Sin embargo, los números esconden una paradoja: aunque la tecnología avanza, muchos trabajadores perciben que su productividad no mejora, e incluso empeora. Un estudio internacional con casi 40.000 empleados revela que el 30% de quienes usan IA a diario se sienten menos útiles en su puesto, a pesar de estar más comprometidos con su trabajo.
Esta sensación de improductividad no es casual. Los usuarios habituales de IA tienen hasta cuatro veces más probabilidades de creer que rinden menos que antes, aunque los expertos advierten que medir el impacto real es complejo. Es posible que, como ocurre en otros sectores como el desarrollo de software, los empleados trabajen más horas, pero sientan que sus logros dependen menos de su esfuerzo personal. El miedo a ser reemplazados también pesa: en España, el 11% de los trabajadores teme que la IA acabe ocupando su puesto, una preocupación que varía según la edad. Mientras casi el 20% de los jóvenes entre 18 y 26 años la usan a diario, un tercio de los mayores de 55 años ni siquiera la ha probado.
¿Complemento o amenaza?
Los datos oficiales matizan estos temores. El Banco Central Europeo señala que las empresas que más invierten en IA no son las que más despidos realizan, sino las que más contratan. Por ahora, la tecnología actúa como un apoyo, no como un sustituto, aunque algunas compañías la utilicen como excusa para ajustar plantillas. Otro informe del Banco Europeo de Inversiones apunta a un aumento del 4% en la productividad laboral en Europa gracias a la IA, pero este crecimiento se debe más a la inversión en herramientas y formación que a recortes de personal. Eso sí, los expertos coinciden en que es pronto para ver un impacto masivo en los datos de productividad, ya que la adopción aún es limitada.
Los responsables del estudio destacan que la clave no está en la tecnología en sí, sino en cómo se integra en los flujos de trabajo. "La IA transforma la forma de trabajar, pero no garantiza resultados por sí sola", explica una directiva de ADP Iberia. La economista jefe de la consultora añade que el verdadero cambio está en la percepción: en lugar de ver la IA como una amenaza, debería tratarse como "un compañero de equipo". Sin embargo, la realidad es tozuda. En casi todos los países analizados, los empleados que usan IA a diario muestran menos estrés y mejor relación con sus compañeros, pero pocos afirman sentirse más eficientes. La curva de aprendizaje de estas herramientas es lenta, y las empresas necesitan tiempo para adaptar sus procesos. Mientras tanto, muchos trabajadores navegan entre dos aguas: usan más tecnología que nunca, pero tienen la sensación de que su rendimiento no está a la altura.
Qué significa para tu negocio
Si diriges una pyme en sectores como la construcción, las reformas, la inmobiliaria o los servicios técnicos, esta noticia es un recordatorio de que la IA no es una solución mágica. Implementarla sin un plan claro puede generar frustración en tu equipo, incluso si los datos objetivos mejoran. Antes de adoptar herramientas de inteligencia artificial, invierte en formación para que tus empleados entiendan cómo integrarlas en sus tareas diarias. Por ejemplo, si usas la IA de LaiaDesk para gestionar proyectos o analizar datos, asegúrate de que tu equipo sepa sacarle partido sin depender exclusivamente de ella. Además, comunica con transparencia los objetivos: si la IA sirve para agilizar procesos repetitivos, deja claro que no sustituirá puestos, sino que liberará tiempo para tareas de mayor valor. La tecnología es una aliada, pero solo si tu equipo la percibe como tal.
Fuente original: Xataka
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