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La IA ha desencadenado el mayor boom de construcción de plantas de gas natural de la historia, y hay una batalla silenciosa para frenarlo

La inteligencia artificial está reconfigurando el mapa energético de Estados Unidos a una velocidad sin precedentes. El crecimiento exponencial de los centros de datos, impulsado por la demanda de IA, ha disparado la construcción de plantas de gas natural como nunca antes. Según datos recientes, algunos de estos centros consumen tanta electricidad como una ciudad mediana, y las energías renovables no logran escalar al ritmo necesario. El resultado: una dependencia acelerada de combustibles fósiles, incluso en centrales de carbón que deberían haber cerrado hace años.

Reguladores y empresas: una carrera contra el reloj

Ante este escenario, varios estados han comenzado a tomar medidas para evitar que la IA descarrile sus objetivos de transición energética. Nueva York, por ejemplo, estudia una ley que obligaría a los grandes centros de datos a usar un 90% de energías renovables para 2040. Michigan, Oregon y Minnesota ya han aprobado normativas similares, con incentivos fiscales para quienes cumplan plazos más cortos. Sin embargo, incluso los defensores de estas políticas reconocen que los compromisos climáticos ya estaban al límite antes de la llegada de la IA, y ahora el desafío es aún mayor.

La batalla no se limita a la generación de energía. También se libra en las reglas de acceso a la red eléctrica. Algunos estados, como Colorado, están permitiendo que las grandes tecnológicas construyan su propia infraestructura renovable y la conecten directamente a la red. Google, por ejemplo, ya tiene acuerdos para proyectos geotérmicos y eólicos en varios estados, mientras que otras empresas negocian con utilities para evitar costes adicionales a los consumidores domésticos. La lógica es clara: si no pueden frenar la demanda, al menos intentan que no recaiga sobre los ciudadanos.

Pero el impacto va más allá de las facturas de la luz. Comunidades enteras están bloqueando proyectos de centros de datos por su alto coste ambiental y económico. En el primer trimestre de 2026, se paralizaron proyectos valorados en 130.000 millones de dólares. Mientras, en el Congreso se debate una ley para que las empresas asuman directamente los costes energéticos de sus centros, en lugar de repartirlos entre todos los usuarios. A largo plazo, tecnologías como la geotermia profunda —que promete energía limpia y constante— podrían ser una solución, pero aún están en fase experimental.

Qué significa para tu negocio

Aunque este debate parezca lejano, tiene implicaciones directas para cualquier pyme que use herramientas de IA o trabaje con datos en la nube. Si los centros de datos siguen consumiendo energía a este ritmo, los costes podrían trasladarse a los servicios digitales que utilizas, desde software de gestión hasta plataformas de almacenamiento. Además, si tu empresa opera en sectores con alta demanda energética —como la construcción o los servicios técnicos—, podrías enfrentar regulaciones más estrictas o subidas en la factura eléctrica. La clave está en anticiparse: evaluar el consumo energético de tus herramientas digitales, explorar alternativas más eficientes y, si es posible, apostar por proveedores que prioricen energías renovables. La IA no va a desaparecer, pero su impacto en el medio ambiente y en tu bolsillo dependerá de las decisiones que se tomen hoy.

Fuente original: WWWhat's new

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