La ONU insta a las tecnológicas a revelar y asumir el verdadero costo ambiental de la IA
La inteligencia artificial está transformando sectores enteros, desde la gestión de proyectos en construcción hasta la optimización de servicios técnicos. Sin embargo, su crecimiento acelerado tiene un lado menos visible: el impacto ambiental. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha lanzado una advertencia clara a las grandes tecnológicas: es hora de transparentar el coste ecológico real de los centros de datos que alimentan estos sistemas. Según Guterres, la demanda de energía, agua y suelo de estas infraestructuras es "voraz" y, en muchos casos, se traslada a comunidades vulnerables sin que exista un control riguroso sobre su huella.
El problema no es menor. Un informe del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la ONU estima que, para 2030, los centros de datos podrían consumir el 3% de la electricidad mundial, el equivalente a duplicar el gasto energético de un país como Francia. Pero el agua es otro de los grandes afectados: la huella hídrica de estas instalaciones podría equipararse al consumo anual de agua potable de toda el África subsahariana. Además, su expansión ocuparía una superficie similar al doble del área metropolitana de Yakarta, una de las ciudades más densamente pobladas del planeta.
Transparencia como primer paso
Ante este escenario, Guterres ha propuesto la "Iniciativa para la Transparencia Ambiental de la IA", un llamamiento a las empresas para que midan y publiquen datos concretos sobre emisiones, consumo de recursos y ocupación de terreno. La meta es clara: que para 2030 toda la energía utilizada en estos centros provenga de fuentes renovables. La ONU no solo pide responsabilidad, sino también acción coordinada entre gobiernos, sector privado y sociedad civil para evitar que la IA agrave las crisis climática y energética.
El secretario general subrayó que, aunque la IA puede ser una aliada —por ejemplo, en la lucha contra el cambio climático o la mejora de servicios técnicos—, su desarrollo no puede ignorar los costes actuales. "No más costos ocultos", advirtió, señalando que las comunidades locales suelen ser las primeras en sufrir las consecuencias de una infraestructura que crece sin planificación sostenible. La solución, según la ONU, pasa por una transición rápida hacia energías limpias, justicia climática y un modelo económico que deje atrás la dependencia de los combustibles fósiles.
Qué significa para tu negocio
Si gestionas una pyme en construcción, reformas, inmobiliarias o servicios técnicos, esta noticia te afecta más de lo que parece. La IA ya está integrada en herramientas que optimizan desde la planificación de obras hasta la gestión de clientes, pero su uso conlleva una huella ambiental que, tarde o temprano, podría trasladarse a tu factura energética o a regulaciones más estrictas. Por ejemplo, si tu empresa depende de software en la nube o de plataformas con IA, es probable que parte de ese consumo recaiga en centros de datos con altos costes ecológicos. La transparencia que pide la ONU podría traducirse en certificaciones o impuestos verdes que encarezcan estos servicios. Ahora es el momento de auditar qué herramientas usas, priorizar aquellas con compromisos sostenibles y explorar alternativas locales o de bajo consumo. Además, si tu negocio opera en zonas con escasez de agua o energía, la presión para reducir el impacto de la IA podría acelerar cambios en la normativa local. Anticiparte no solo te ayudará a cumplir con futuras regulaciones, sino que también puede ser un valor añadido para clientes cada vez más sensibles a la sostenibilidad.
Fuente original: WIRED en Español
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