La población de Corea del Sur está envejeciendo tanto que el país ha abierto un debate: qué es un "viejo" hoy en día
Corea del Sur ha cruzado un umbral demográfico que obliga a replantearse conceptos que dábamos por sentados. En 2025, el 21% de su población —más de 10,8 millones de personas— supera los 65 años, una cifra que no solo confirma su estatus como sociedad "súper envejecida", sino que dispara preguntas incómodas: ¿qué significa hoy ser "anciano"? ¿Siguen vigentes los 65 años como frontera para acceder a prestaciones sociales, descuentos en transporte o incluso la jubilación? El debate no es teórico: en Seúl ya se discute si elevar esa edad a 70 o incluso 75 años, y los datos muestran que la tendencia no hará más que acelerarse.
Detrás de este escenario hay dos fuerzas en juego. La primera es una natalidad en mínimos históricos, con apenas 0,72 hijos por mujer en 2023, pese a ligeras mejoras recientes. La segunda, el aumento de la esperanza de vida: los surcoreanos nacidos hoy vivirán, de media, hasta los 87 años (en el caso de las mujeres), casi dos décadas más que en 1980. Esto no es una anécdota estadística: implica que, para 2050, el 40% de la población tendrá más de 65 años, mientras la población en edad laboral se reducirá drásticamente. Como advirtió el presidente de la Asociación de Mayores del país, un octogenario, en 2050 solo dos trabajadores sostendrán económicamente a cada pensionista.
¿Por qué importa redefinir la vejez?
El problema no es solo económico, aunque es el más visible. Corea del Sur gasta ya el 4% de su PIB en pensiones básicas para mayores de 65 años, un sistema que algunos expertos consideran insostenible si no se reforma. El profesor Kim Woo-chang, de la Universidad de Corea, lo resume así: "Hay jóvenes que ganan menos que los ancianos que reciben pensiones. Pedirles que financien ese sistema con sus impuestos plantea un problema de equidad". Pero el debate va más allá de los números. ¿Es justo que una persona de 65 años —con décadas de vida activa por delante— sea considerada "vieja" a efectos legales? Ciudades como Daegu ya han subido a 70 años la edad para acceder gratis al transporte público, y Seúl planea hacer lo mismo. Las encuestas reflejan que el 59% de los surcoreanos apoya elevar el umbral a los 70, frente al 34% que lo situaría en 65.
La discusión no es exclusiva de Corea del Sur. España, con una de las esperanzas de vida más altas del mundo (83 años) y una tasa de natalidad en caída libre, mira con atención estos debates. Aquí, la edad legal de jubilación ya se ha retrasado a los 67 años, pero el envejecimiento poblacional —el 24% superará los 65 en 2035— obliga a preguntarse si ese límite será suficiente. En Corea, algunas voces proponen un sistema flexible: subir la edad de acceso a prestaciones un año cada década, para adaptarse al aumento de la longevidad. No se trata de negar derechos, sino de ajustarlos a una realidad donde los 65 ya no son lo que eran.
Qué significa para tu negocio
Para una pyme, especialmente en sectores como la construcción, las reformas o los servicios técnicos, este debate no es ajeno. El envejecimiento poblacional ya está transformando la demanda: desde viviendas adaptadas (baños sin barreras, ascensores) hasta servicios de mantenimiento preventivo para hogares con personas mayores. Pero hay otro ángulo clave: la fuerza laboral. Si la edad de jubilación se retrasa —como ya ocurre en muchos países—, tu empresa tendrá que gestionar equipos con trabajadores de más edad, lo que exige adaptar puestos, horarios o incluso formación en nuevas tecnologías. La IA de LaiaDesk puede ayudarte a optimizar procesos, pero la planificación a largo plazo es cosa tuya. Corea del Sur nos recuerda que el futuro no es solo tecnológico: también es demográfico. Y las pymes que se anticipen a estos cambios —ya sea contratando perfiles sénior o ajustando sus servicios— tendrán ventaja en un mercado donde los mayores de 65 no son una minoría, sino un segmento en crecimiento.
Fuente original: Xataka
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