La UE designa a ChatGPT como motor de búsqueda y le aplica las normas más estrictas del DSA el mismo día que anuncia publicidad por 1.000 millones anuales
La Comisión Europea ha dado un paso decisivo al incluir a ChatGPT en la lista de servicios digitales sujetos a las normas más estrictas del Reglamento de Servicios Digitales (DSA). A partir del 31 de agosto de 2026, esta herramienta de inteligencia artificial generativa pasa a ser considerada un "motor de búsqueda online de muy gran tamaño" (VLOSE), junto a plataformas como Reddit y Roblox, que también entran en la categoría de "plataformas online de gran tamaño" (VLOP). El criterio para esta designación es claro: superar los 45 millones de usuarios activos mensuales en la UE, umbral que ChatGPT supera con creces al registrar 159,1 millones en el bloque.
Esta decisión no es solo un trámite burocrático. Implica que OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, deberá someterse a un escrutinio más riguroso en aspectos clave como la transparencia, la gestión de contenidos ilegales y la protección de menores. Entre las obligaciones más relevantes destaca la creación de un repositorio público de anuncios, donde se deberá detallar quién pagó cada campaña, su contenido, el período de publicación, los criterios de segmentación y el alcance real. Además, la compañía tendrá que facilitar el acceso a sus datos a investigadores y someterse a auditorías independientes anuales. Todo ello bajo la supervisión directa del coordinador de servicios digitales de Irlanda, país donde OpenAI tiene su sede europea.
Publicidad y regulación: una coincidencia reveladora
El mismo día en que la UE anunciaba estas medidas, OpenAI comunicaba que su plataforma de publicidad, ChatGPT Ads, había alcanzado los 1.000 millones de dólares en ingresos anualizados en menos de 200 días. La herramienta ya está disponible en Europa, junto a otros mercados como India, Oriente Medio y el norte de África. Esta coincidencia temporal no es casual: el DSA exige que cualquier anuncio que se difunda en la UE quede registrado en el repositorio público, incluyendo detalles sobre cómo se segmenta a los usuarios. Si ChatGPT permite publicidad basada en el historial de conversaciones de los usuarios —como sugiere su propia documentación—, esa información también deberá hacerse pública.
La designación de ChatGPT como motor de búsqueda, y no como plataforma, plantea un precedente interesante. El DSA establece reglas distintas para cada categoría, y esta clasificación podría influir en cómo se regulen otras herramientas de IA generativa en el futuro. Por ejemplo, si Google Gemini o cualquier otro servicio supera los 45 millones de usuarios en la UE, la Comisión tendrá que decidir si aplica el mismo criterio. Mientras tanto, OpenAI dispone de cuatro meses para adaptarse a las nuevas obligaciones, un plazo ajustado pero viable si la empresa actúa con rapidez.
Qué significa para tu negocio
Si tu pyme utiliza herramientas de IA como ChatGPT para marketing, atención al cliente o generación de contenidos, esta noticia es un recordatorio de que la regulación avanza más rápido que nunca. Aunque el DSA afecta directamente a grandes plataformas, sus principios —transparencia, protección de datos y responsabilidad— marcan la dirección que seguirán las normas para todos. Si contratas publicidad en estas plataformas, revisa cómo se segmentan tus campañas: los criterios que uses podrían acabar siendo públicos. Y si desarrollas soluciones propias con IA, ten en cuenta que la UE está definiendo el marco legal que, tarde o temprano, también te afectará. La era de la IA sin reglas se acaba; la de la IA regulada ya está aquí.
Fuente original: WWWhat's new
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