Los becarios en la banca ya vienen con la IA bajo el brazo: ahora le enseñan cómo funciona a sus jefes
La inteligencia artificial ya no es solo cosa de expertos en tecnología. En el sector bancario, los becarios están tomando un papel inesperado: enseñar a sus jefes cómo sacarle partido a estas herramientas. No se trata de una anécdota aislada, sino de una tendencia que refleja cómo la IA está redefiniendo los roles tradicionales en las empresas, incluso en ámbitos tan regulados como las finanzas.
En bancos como los de Londres, los recién llegados —muchos de ellos recién graduados— se encargan de formar a equipos sénior en el uso de sistemas de IA generativa. Su misión va más allá de explicar funciones básicas: crean agentes automatizados para agilizar procesos, diseñan sesiones prácticas y hasta identifican qué tareas repetitivas pueden optimizarse. Uno de estos becarios lo comparaba con "enseñar a un padre a usar un smartphone": la tecnología está ahí, pero falta saber cómo integrarla en el día a día. La diferencia es que, en este caso, los "alumnos" son directivos con décadas de experiencia.
La banca apuesta por la IA desde la base
Los datos hablan por sí solos. En la filial británica del Banco Santander, el 76 % de los graduados que se incorporaron este año lo hicieron en programas vinculados a la IA, casi el doble que en 2023. Otros gigantes como Lloyds o NatWest han lanzado iniciativas específicas para formar ingenieros en inteligencia artificial, duplicando plazas en áreas como ciencia de datos. No es casualidad: la automatización de tareas rutinarias —desde el análisis de documentos hasta la gestión de hojas de cálculo— libera tiempo para que los equipos se centren en labores de mayor valor, como la interpretación de datos o la estrategia.
Pero hay un matiz importante: esta revolución no está reduciendo plantillas, al menos en los niveles junior. Bancos como Standard Chartered han aumentado un 46 % la contratación de becarios en áreas corporativas, con el objetivo de retener talento formado en IA. Como explicaba un responsable de operaciones, la tecnología no acorta jornadas, pero sí transforma su contenido. Lo que antes requería horas de trabajo manual —como extraer datos de informes— ahora se resuelve en minutos, permitiendo a los profesionales enfocarse en análisis o colaboración con otros departamentos.
Eso sí, no todo son ventajas. Expertos como Sarah Juillet, de la Bayes Business School, advierten de un riesgo clave: la IA no es infalible. En un sector donde un error puede tener consecuencias millonarias, los profesionales deben saber no solo usarla, sino también cuestionar sus resultados. Por ejemplo, un informe generado automáticamente podría contener imprecisiones no detectadas a tiempo. La formación, por tanto, debe incluir tanto el manejo de las herramientas como el criterio para validar su output.
Qué significa para tu negocio
Si tienes una pyme —ya sea de construcción, reformas, inmobiliaria o servicios técnicos—, esta noticia es una señal clara: la IA no es solo para grandes corporaciones, y su adopción no requiere un equipo de ingenieros. Lo que está ocurriendo en la banca demuestra que el verdadero valor está en integrar estas herramientas en procesos cotidianos, como la gestión de facturas, el análisis de proyectos o la atención al cliente. Por ejemplo, un software con IA como el de LaiaDesk puede ayudarte a automatizar tareas repetitivas (como clasificar documentos o generar informes), liberando tiempo para que tú o tu equipo os centréis en lo que realmente aporta valor: cerrar ventas, supervisar obras o fidelizar clientes. La clave está en empezar con pequeños pasos, formar a tu equipo —aunque sea con ayuda de alguien más joven— y, sobre todo, no dar por bueno todo lo que genere la IA sin revisarlo. En tu sector, un error en un presupuesto o un plano puede salir caro; la tecnología es una aliada, pero el criterio humano sigue siendo irremplazable.
Fuente original: Xataka
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