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Los expertos coinciden: "El sedentarismo es un factor independiente de riesgo y no basta con ‘compensarlo’ con ejercicio puntual"

Pasar ocho horas al día sentado frente al ordenador o en la obra revisando planos ya no es solo una cuestión de comodidad: la ciencia acaba de poner cifras concretas al riesgo que supone para la salud. Un estudio reciente, que ha seguido durante más de doce años a más de 90.000 personas, revela que no basta con hacer deporte al terminar la jornada. Lo peligroso no es estar sentado en sí, sino hacerlo sin moverse ni un minuto durante largos periodos. Cada hora adicional de sedentarismo ininterrumpido —entendido como bloques de 30 minutos o más sin levantarse— aumenta un 10% el riesgo de mortalidad por cáncer.

La investigación, que ha utilizado sensores de actividad en la muñeca en lugar de cuestionarios subjetivos, confirma lo que muchos sospechaban: el cuerpo humano no está diseñado para el estatismo prolongado. Pero hay una buena noticia: pequeños cambios marcan una gran diferencia. Por ejemplo, sustituir solo una hora de sedentarismo continuo por actividades cotidianas como caminar o recoger herramientas en el almacén reduce el riesgo un 12%. Si esa hora se reemplaza por ejercicio moderado, como subir escaleras o mover materiales, la reducción alcanza el 8%. Y si hablamos de actividad intensa —aunque sea solo cinco minutos al día—, el beneficio se dispara hasta un 22%.

La clave está en romper la inercia

Los expertos insisten en que el problema no es el sedentarismo en sí, sino su acumulación en bloques largos. Nabil Djouder, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), lo resume así: "No vale con compensar con una hora de gimnasio al día si el resto del tiempo lo pasamos inmóviles". El estudio, publicado en una revista científica de referencia, refuerza lo que otros trabajos ya apuntaban: en España, por ejemplo, se ha demostrado que reemplazar solo una hora semanal de tiempo sentado por movimiento reduce la mortalidad general. La solución no requiere grandes esfuerzos, sino constancia. Levantarse cada media hora para estirar las piernas, hacer una llamada de pie o incluso usar un escritorio elevable pueden ser gestos decisivos.

Eso sí, los autores del estudio recuerdan que, al ser un análisis observacional, no se puede establecer una relación causa-efecto absoluta. Además, los participantes —voluntarios del UK Biobank— suelen tener hábitos más saludables que la media, lo que podría suavizar los resultados. Aun así, la consistencia con investigaciones previas refuerza la advertencia: el sedentarismo prolongado es un factor de riesgo independiente, y su impacto en la salud va más allá de lo que se creía.

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Fuente original: Xataka

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