Los Medici arrastran un misterio aparentemente irresoluble desde el siglo XVI. La ciencia al fin tiene una respuesta
La familia Médici, sinónimo de poder, arte y política en la Florencia renacentista, arrastra desde hace siglos un enigma que ha alimentado leyendas y teorías conspirativas. ¿Qué provocó la muerte repentina de varios de sus miembros más influyentes en el siglo XVI? Durante generaciones, historiadores y forenses han debatido si se trató de malaria, envenenamiento o incluso asesinatos orquestados dentro del propio clan. Ahora, un estudio científico parece haber dado con la respuesta, cerrando un capítulo que ha intrigado a Europa durante más de cuatrocientos años.
El misterio se centra en dos episodios clave. El primero, en 1562, cuando el cardenal Giovanni de Médici —de solo 19 años— falleció durante un viaje junto a su madre, Eleonora, y su hermano pequeño, Garzia. Veinticinco años después, en 1587, el Gran Duque Francesco I y su esposa Bianca murieron con apenas horas de diferencia. Las crónicas de la época atribuyeron las muertes a la malaria, pero la coincidencia temporal y los intereses políticos en juego —como la sucesión al trono ducal— avivaron las sospechas de un posible envenenamiento. Ferdinando de Médici, hermano de Francesco y siguiente en la línea sucesoria, fue señalado como principal sospechoso, especialmente tras visitar a la pareja poco antes de su enfermedad.
La ciencia desentraña el pasado
Hasta ahora, los intentos por resolver el caso habían arrojado resultados contradictorios. Análisis de restos óseos en el pasado confirmaron la presencia de malaria, pero otros estudios, como uno de 2006, detectaron trazas de arsénico, reforzando la teoría del envenenamiento. Los síntomas descritos en documentos históricos —erupciones cutáneas, fiebre alta— tampoco ayudaban a esclarecer el panorama, ya que podían encajar con ambas hipótesis. La clave para zanjar el debate ha llegado de la mano de técnicas avanzadas de análisis genético. Un equipo de investigadores de las universidades de Pisa y Yale ha examinado muestras de ADN extraídas de los restos de Giovanni y Francesco, hallando rastros inequívocos de Plasmodium, el parásito responsable de la malaria.
Los resultados son contundentes: ambos hermanos padecieron la enfermedad, y en el caso de Francesco, la infección fue especialmente grave, ya que su organismo albergaba dos especies del parásito, P. falciparum —la más letal— y P. malariae. Aunque la coexistencia de varias cepas no es excepcional —se han documentado casos similares en otros estudios—, los autores del trabajo subrayan que sus hallazgos "confirman con certeza científica" los relatos históricos. La malaria, y no el arsénico, fue la causa de las muertes. Eso sí, advierten que aún queda por determinar si ambas especies circulaban habitualmente en la Italia del siglo XVI o si se trató de un caso aislado.
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Fuente original: Xataka
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