Los notarios coinciden: "Hay una escritura, y no es el testamento, que cuando hay alzhéimer, puede evitar conflictos familiares"
Planificar el futuro cuando la salud flaquea no es un tema agradable, pero sí necesario. Mientras el testamento es el documento más conocido para organizar el patrimonio tras el fallecimiento, los notarios señalan otra herramienta legal igual de importante —y menos utilizada—: el poder preventivo. Este documento permite designar a una persona de confianza para que tome decisiones en nombre del afectado cuando una enfermedad, como el alzhéimer, le impida hacerlo por sí mismo. La clave está en firmarlo antes de que la incapacidad llegue, evitando así trámites judiciales largos y costosos.
El poder preventivo no es nuevo, pero su relevancia creció con la reforma del Código Civil en 2021. Antes, cualquier poder notarial perdía validez en el momento en que el titular dejaba de tener capacidad para decidir. Esto obligaba a las familias a iniciar un proceso judicial para nombrar un curador, un trámite lento, caro y estresante en momentos ya de por sí difíciles. La nueva normativa permite dos opciones: un poder que sigue vigente aunque la persona pierda su capacidad, o uno que solo se activa cuando un informe médico certifica esa incapacidad. En ambos casos, el apoderado puede gestionar bienes, vender propiedades o pagar facturas sin necesidad de autorización judicial.
Una decisión que ahorra problemas (y dinero)
Los notarios coinciden en que este documento es una solución práctica para situaciones como la venta de una vivienda para costear una residencia, o el acceso a cuentas bancarias para pagar tratamientos médicos. Sin él, las familias se enfrentan a meses de espera en los juzgados, con peritos, vistas y gastos que pueden superar los mil euros. El poder preventivo, en cambio, cuesta entre 25 y 50 euros y se firma en minutos. Además, es revocable en cualquier momento, siempre que el titular conserve su capacidad.
Eso sí, los expertos advierten: elegir al apoderado requiere reflexión. Esta persona tendrá amplios poderes sobre el patrimonio y las decisiones vitales del afectado, por lo que debe ser alguien de absoluta confianza. Como señala un notario madrileño, "no se trata solo de evitar el juzgado, sino de asegurarse de que quien tome las riendas actuará siempre en beneficio del familiar". La recomendación es clara: firmarlo en las primeras fases de una enfermedad degenerativa, cuando aún hay tiempo para decidir con calma.
Qué significa para tu negocio
Si gestionas una pyme o trabajas con clientes en sectores como la construcción, reformas o inmobiliarias, esta noticia es relevante por dos motivos. Primero, porque afecta a muchas familias —incluidos tus empleados o proveedores— que podrían enfrentarse a estas situaciones. Segundo, porque el poder preventivo puede ser un servicio adicional que ofrezcas a tus clientes: informarles sobre su existencia, recomendarles asesoramiento notarial o incluso colaborar con despachos especializados. En un sector donde las relaciones a largo plazo son clave, anticiparse a estos temas refuerza la confianza y demuestra profesionalidad. Además, si tu negocio maneja patrimonios o propiedades, entender este mecanismo te ayudará a asesorar mejor a quienes necesiten vender o gestionar bienes en nombre de un familiar incapacitado.
Fuente original: Xataka
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