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Los sistemas de acceso, nueva superficie de ataque

Los sistemas que deciden quién entra en una oficina, almacén o obra ya no son simples cerraduras digitales. Hoy, los lectores de tarjetas, los controladores de acceso y el software que los gestiona están conectados a la red corporativa, a plataformas de identidades y hasta a aplicaciones de recursos humanos. Esta integración los convierte en un eslabón más de la cadena de ciberseguridad, pero también en un objetivo atractivo para los atacantes. Si antes bastaba con cambiar una cerradura física, ahora un fallo en la configuración o una actualización pendiente pueden dejar la puerta abierta a intrusos digitales.

El problema no es menor: según datos recientes, en 2025 se robaron más de 3.300 millones de credenciales, muchas de ellas procedentes de dispositivos infectados en empresas. Los ciberdelincuentes no solo buscan contraseñas de correos o bancos; también apuntan a los permisos de acceso físico, que pueden usarse para entrar en instalaciones sensibles, robar material o incluso sabotear sistemas. La línea entre seguridad física y digital se ha difuminado, y eso exige un cambio de mentalidad en las pymes.

La gestión de permisos, un quebradero de cabeza

En empresas con varias sedes, trabajadores temporales o cambios frecuentes de personal, controlar quién tiene acceso a qué se vuelve complicado. Si cada centro gestiona sus permisos de forma independiente, es fácil que queden accesos obsoletos, que un empleado conserve una tarjeta de obra meses después de terminar su contrato o que las políticas varíen sin justificación entre una oficina y otra. Esto no solo aumenta el riesgo de robos o intrusiones, sino que dificulta la auditoría y el cumplimiento de normativas como el RGPD o la Ley de Protección de Infraestructuras Críticas.

La solución pasa por centralizar y automatizar la gestión de accesos. Sistemas basados en roles, que actualizan los permisos según el puesto de cada trabajador, o integraciones con plataformas de recursos humanos evitan que se acumulen accesos innecesarios. Por ejemplo, si un albañil termina su contrato en una obra, su tarjeta de acceso debería desactivarse automáticamente. Lo mismo ocurre con empleados que cambian de departamento: sus permisos deben ajustarse sin depender de un proceso manual propenso a errores.

Qué significa para tu negocio

Si tu empresa gestiona accesos a obras, almacenes, oficinas o instalaciones técnicas, esta noticia te afecta directamente. Revisa cómo se administran las credenciales: ¿están actualizados los sistemas? ¿Hay un responsable claro de conceder y revocar permisos? ¿Se auditan periódicamente? Pequeños cambios, como vincular los accesos al software de nóminas o usar tarjetas con cifrado, pueden reducir riesgos sin necesidad de grandes inversiones. En un sector como el de la construcción o las reformas, donde los equipos rotan constantemente, la automatización no es un lujo, sino una necesidad para evitar que un descuido abra la puerta a problemas mayores.

Fuente original: CyberSecurity News ES

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