Los videos de Erling Haaland hechos con IA están fuera de control este mundial
El Mundial de Fútbol 2026 está sirviendo como escenario para algo más que goles y jugadas espectaculares: se ha convertido en un laboratorio a gran escala de cómo la inteligencia artificial está redefiniendo la imagen pública de los deportistas. El caso más llamativo es el de Erling Haaland, el delantero noruego cuya popularidad ha trascendido el terreno de juego para instalarse en el universo de los memes, las parodias y, ahora, los vídeos generados por IA. Esta semana, un clip en el que se le veía reaccionar con sorpresa ante su propio reflejo en un restaurante acumuló millones de visualizaciones en redes sociales. El problema: no era real. Se trataba de una creación digital basada en una parodia del comediante chino Jin Long, pero eso no impidió que se viralizara como si fuera auténtico.
Lo curioso no es tanto el engaño en sí, sino la naturalidad con la que el público ha aceptado este contenido falso como parte de la narrativa del jugador. Haaland ya no es solo un futbolista; se ha convertido en un personaje de código abierto, moldeable por sus seguidores. En China, donde su popularidad se disparó tras protagonizar un anuncio en mandarín y abrir cuentas en plataformas locales como Douyin y Weibo, los fans lo han rebautizado como "Habao" (algo así como "Ha Bebé"), jugando con la contradicción entre su imponente físico en el campo y su actitud desenfadada fuera de él. La IA no ha hecho más que acelerar este proceso: ahora, cualquier usuario puede crear su propia versión de Haaland, ya sea como protagonista de un sketch cómico o como personaje de una historia inventada. El resultado es un fenómeno en el que la línea entre la realidad y la ficción se difumina, y donde el deportista se convierte en un lienzo para la creatividad colectiva.
Cuando los deportistas se convierten en personajes de ficción
Este fenómeno no es exclusivo de Haaland. Jugadores como Kylian Mbappé también han sido objeto de ediciones generadas por IA, algunas tan elaboradas que los presentan como figuras históricas o líderes políticos. Lo que antes era territorio de los equipos de marketing —controlar la imagen de un deportista— ahora escapa de sus manos. La Generación Z, según estudios recientes, se siente más conectada con los atletas que con los equipos, y consume su contenido en redes sociales como si fueran personajes de una serie. No importa si lo que ven es real o inventado: lo que cuenta es que encaje con el "personaje" que han construido en su mente. Es lo que en el mundo del *fandom* se conoce como *fanon*: las historias y rasgos que los fans añaden a sus ídolos para llenar los vacíos de su narrativa oficial.
El caso de Haaland ilustra un cambio más profundo en cómo consumimos el deporte. Ya no nos conformamos con ver los partidos o leer entrevistas; queremos interactuar, reinterpretar y, en muchos casos, crear nuestro propio contenido. La IA actúa como un acelerador de esta tendencia, permitiendo que cualquier aficionado con herramientas básicas pueda generar memes, vídeos o incluso canciones que amplíen el universo del deportista. El riesgo, por supuesto, es que la desinformación se cuele en el proceso. Pero lo más llamativo es que, en muchos casos, al público no parece importarle. Si el contenido es lo suficientemente entretenido o coherente con el personaje, la veracidad pasa a un segundo plano. Es un recordatorio de que, en la era digital, la autenticidad ya no se mide solo por lo que es real, sino por lo que resulta creíble dentro de un relato.
Qué significa para tu negocio
Para una pyme, especialmente en sectores como la construcción, las reformas o los servicios técnicos, esta tendencia puede parecer lejana, pero encierra lecciones valiosas. La primera es que la imagen de tu marca —o incluso la tuya propia como profesional— ya no depende solo de lo que tú comuniques, sino de cómo los demás la interpreten y reinterpreten. Un cliente satisfecho puede convertirse en tu mejor embajador, pero también en el origen de un malentendido si su percepción no coincide con tu mensaje. La IA, en este sentido, es una herramienta de doble filo: puede ayudarte a crear contenido atractivo para redes sociales, pero también puede ser usada por otros para distorsionar tu imagen. La clave está en participar activamente en la conversación, no solo como emisor, sino como facilitador. Por ejemplo, podrías animar a tus clientes a compartir sus experiencias con tus servicios, pero siempre con un marco claro que evite malinterpretaciones.
Otra lección es la importancia de la coherencia. Haaland funciona como meme porque su personalidad pública es reconocible: la contradicción entre su imagen de "máquina de goles" y su lado más desenfadado en redes sociales. Para tu negocio, esto significa que debes definir una identidad clara y mantenerla en todos los canales, desde tu web hasta tus perfiles sociales. Si decides usar IA para generar contenido, asegúrate de que refleje los valores de tu marca y no caiga en el sensacionalismo. Por último, no subestimes el poder de lo visual. Un vídeo, una imagen o incluso un meme bien ejecutado pueden llegar más lejos que un comunicado formal. Herramientas como la IA de LaiaDesk pueden ayudarte a crear este tipo de contenido de forma rápida y profesional, pero siempre con un ojo crítico para evitar que se desvíe de tu mensaje. En un mundo donde la atención es escasa, lo que cuenta no es solo lo que dices, sino cómo lo dices —y cómo de fácil es para otros compartirlo y reinterpretarlo a su manera—.
Fuente original: WIRED en Español
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