Mantener satélites en órbita terrestre muy baja es muy problemático, pero esta compañía española quiere convertir el problema en solución
La carrera espacial está a punto de dar un giro inesperado gracias a una startup española que ha encontrado la manera de convertir un problema en una oportunidad. Kreios Space se prepara para lanzar el primer satélite en órbita terrestre muy baja (VLEO, por sus siglas en inglés) utilizando un sistema de propulsión eléctrica atmosférica. Esta tecnología, aún no probada en el espacio, podría revolucionar la forma en que los satélites operan a altitudes entre 150 y 300 kilómetros, donde la atmósfera residual plantea desafíos únicos.
A diferencia de las órbitas tradicionales, donde los satélites se mueven en zonas con poca resistencia atmosférica, en VLEO la fricción con las partículas de aire es constante. Esto provoca que los satélites pierdan velocidad y acaben desorbitándose en cuestión de meses, a menos que cuenten con un sistema de propulsión que contrarreste este efecto. Además, el oxígeno atómico presente a esas alturas es altamente corrosivo, lo que acorta la vida útil de los materiales. Hasta ahora, la solución pasaba por usar combustibles convencionales, pero su coste y peso los hacen inviables para misiones prolongadas.
Una solución innovadora para un problema complejo
La propuesta de Kreios Space es tan ingeniosa como arriesgada: utilizar el propio aire residual como combustible. Su sistema de propulsión eléctrica atmosférica funciona como una especie de "aspiradora" que recoge moléculas de oxígeno y nitrógeno a medida que el satélite avanza. Estas partículas se ionizan mediante una corriente eléctrica, generando plasma que, al ser acelerado, produce el empuje necesario para mantener el satélite en órbita. De esta forma, el problema de la fricción atmosférica se convierte en la solución, ya que el mismo aire que frena al satélite se usa para impulsarlo.
Para demostrar la viabilidad de su tecnología, Kreios Space ha unido fuerzas con Kongsberg NanoAvionics, uno de los principales fabricantes europeos de plataformas satelitales. La misión, que utilizará el microsatélite MP42 de unos 200 kg, servirá para validar el rendimiento del propulsor en condiciones reales, además de capturar imágenes en el espectro visible e infrarrojo cercano. Si todo sale según lo previsto, este proyecto no solo marcará un hito para la industria espacial española, sino que también abrirá nuevas posibilidades para agencias y empresas interesadas en explotar las ventajas de las órbitas VLEO, como imágenes más nítidas y comunicaciones más eficientes.
Qué significa para tu negocio
Aunque pueda parecer que este avance solo afecta a grandes corporaciones o agencias espaciales, lo cierto es que las pymes también pueden beneficiarse indirectamente. Sectores como la construcción, las reformas o los servicios técnicos dependen cada vez más de datos satelitales para planificar proyectos, monitorizar obras o gestionar recursos. Una red de satélites en órbitas bajas podría ofrecer imágenes de mayor resolución y a menor coste, lo que se traduciría en información más precisa para tomar decisiones. Además, si esta tecnología se consolida, podría abaratar el acceso al espacio, facilitando que más empresas accedan a servicios de observación terrestre o comunicaciones avanzadas. Mantenerse informado sobre estos desarrollos te permitirá anticiparte a las oportunidades que surjan en tu sector.
Fuente original: Xataka
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