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Meta avisa: "Llevamos 20 años construyendo infraestructura para humanos, quizás tengamos 20 meses para reconstruirla para los agentes"

La inteligencia artificial ha dejado de ser una herramienta pasiva para convertirse en un ejército de agentes autónomos que toman decisiones, generan código o gestionan tareas sin intervención humana. Pero este avance, que muchas empresas están adoptando con entusiasmo, está chocando con una realidad incómoda: la infraestructura tecnológica actual no está preparada para soportarlo. Así lo advirtió Barak Yagour, vicepresidente de ingeniería de Meta, durante una reciente conferencia: "Hemos pasado dos décadas construyendo sistemas pensados para humanos, y ahora nos quedan quizás 20 meses para adaptarlos a un mundo donde los agentes de IA serán los principales usuarios".

El problema no es la IA, sino el caos que genera

El crecimiento exponencial de estos agentes está poniendo a prueba los límites de las empresas. Según Yagour, en Meta las consultas generadas por agentes se han multiplicado por 30 en solo seis meses. El problema no es solo la cantidad, sino cómo interactúan: un empleado puede crear un agente para una tarea concreta, y este, a su vez, generar subagentes que repiten procesos o saturan los sistemas. "Una organización de 1.000 personas puede generar, de la noche a la mañana, la carga de trabajo de 100.000 usuarios", explicó. Esto no solo dispara los costes de computación, sino que desborda los sistemas de control de acceso, diseñados para humanos y no para entidades autónomas que toman decisiones en milisegundos.

Además, la velocidad a la que operan estos agentes agrava el problema. Mientras un desarrollador humano tarda horas en escribir y probar código, un agente puede hacerlo en segundos. Pero ese código sigue necesitando ser compilado, desplegado y monitorizado, procesos que no están optimizados para este ritmo. Yagour también señaló que los modelos de IA actuales no solo buscan coincidencias en los datos, sino que razonan sobre la intención del usuario, lo que exige acceder al historial completo de interacciones en tiempo real. Esto obliga a replantear cómo se almacenan y procesan los datos, pasando de sistemas por lotes (que pueden tardar horas en actualizarse) a arquitecturas en tiempo real.

Meta está probando soluciones como "entornos de datos confiables", donde los agentes pueden operar con autonomía, pero cada acción queda registrada y auditada. "La autonomía sin gobernanza es caos", advirtió Yagour. La idea es permitir que los agentes exploren y generen resultados, pero siempre con un rastro claro de su origen y un control estricto sobre los datos que manejan. Esto evita duplicidades, reduce riesgos y garantiza que la información compartida sea fiable.

Qué significa para tu negocio

Si en tu pyme ya usáis herramientas de IA —o estáis pensando en implementarlas—, esta advertencia es un recordatorio clave: la tecnología no es plug-and-play. Un agente mal configurado puede duplicar tareas, disparar costes o colapsar sistemas que no están preparados para su escala. Antes de lanzaros a crear agentes para todo, preguntáos: ¿tenemos la infraestructura para soportarlo? ¿Sabemos quién controla qué datos? ¿Hay un protocolo para auditar sus acciones? Empezar con proyectos pequeños, monitorizar su impacto y establecer límites claros os ayudará a evitar sorpresas. La IA agéntica puede ser una aliada, pero solo si se gestiona con cabeza.

Fuente original: Xataka

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