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Microsoft está matando el viejo Windows Media Player para obligarte a usar una nueva app

Si has usado un ordenador con Windows en las últimas dos décadas, es probable que el Reproductor de Windows Media (Windows Media Player) te suene más que familiar. Este programa, que durante años fue el compañero inseparable para escuchar música o ver vídeos en el PC, está viviendo sus últimos días. Microsoft ha comenzado a desactivar funciones clave en su versión clásica —ahora llamada "Legacy"— para empujar a los usuarios hacia su sustituto: el nuevo Reproductor multimedia de Windows.

La última señal de este cambio llegó con una actualización reciente de Windows 11, donde se eliminó la opción de mostrar letras de canciones o subtítulos en el Reproductor de Windows Media Legacy. Si intentas activar esta función, el sistema muestra un mensaje que te invita a migrar al nuevo reproductor. No es un error, sino una estrategia clara: Microsoft quiere que el viejo software quede en desuso. Aunque el Reproductor Legacy sigue instalado en los sistemas, cada vez ofrece menos razones para usarlo, especialmente cuando alternativas como VLC o incluso el propio reproductor moderno de Windows cubren las mismas necesidades —y a menudo con mejor rendimiento—.

¿Por qué importa este cambio?

Más allá de la nostalgia, este movimiento refleja cómo evoluciona el software. El Reproductor de Windows Media fue un icono en los 90 y principios de los 2000, compitiendo con programas como Winamp e incluso probando diseños innovadores con skins personalizables. Sin embargo, su arquitectura quedó obsoleta frente a formatos más modernos y a reproductores más ligeros y versátiles. Microsoft no está "matando" el programa de golpe, sino retirándolo poco a poco para evitar incomodar a los usuarios más resistentes al cambio. Eso sí, quienes aún lo usen por costumbre o por compatibilidad con archivos antiguos tendrán que adaptarse pronto.

El nuevo Reproductor multimedia de Windows, aunque funcional, carece del carisma y las opciones avanzadas que hicieron famoso a su predecesor. No es un salto revolucionario, pero cumple con lo básico: reproducir archivos sin complicaciones. Para la mayoría de usuarios, especialmente en entornos profesionales, esto no supondrá un problema, ya que herramientas como VLC o reproductores integrados en navegadores ya cubren estas necesidades. La pregunta es si Microsoft mantendrá este enfoque gradual o acelerará el proceso en futuras actualizaciones.

Qué significa para tu negocio

Si en tu pyme o despacho profesional aún dependéis del Reproductor de Windows Media para tareas como reproducir vídeos de formación, presentaciones antiguas o archivos multimedia específicos, es hora de buscar alternativas. El riesgo no es que el programa deje de funcionar de repente, sino que pierda funciones esenciales sin previo aviso, como ya ha ocurrido con los subtítulos. Lo más práctico es migrar a opciones como VLC (gratuito y multiplataforma) o el nuevo Reproductor multimedia de Windows, que al menos garantizan soporte a largo plazo. Si trabajáis con formatos antiguos, también podéis evaluar convertirlos a estándares más modernos para evitar dependencias. En cualquier caso, este es un recordatorio de que, en tecnología, la resistencia al cambio puede salir cara: lo que hoy funciona, mañana podría quedarse atrás sin aviso.

Fuente original: Hipertextual

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