“Mis amigas y yo hicimos un pedido de 200 euros cuando quedaba una hora de oferta. En ese momento no piensas, solo quieres el producto”
Paula Fernández, influencer malagueña conocida por sus recomendaciones gastronómicas, compartió recientemente en sus redes una experiencia que muchos podrían considerar lejana hasta que les ocurre: fue víctima de una estafa online al comprar maquillaje. Lo que comenzó como un impulso por aprovechar una oferta de última hora terminó en la pérdida de 200 euros y la frustración de no recibir el producto. Su caso no es aislado. Según datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), en 2025 se cerraron más de 4.600 sitios web fraudulentos en España, muchos de ellos imitando marcas conocidas para engañar a los consumidores.
Cómo operan los estafadores: psicología al servicio del fraude
Los ciberdelincuentes no solo crean tiendas online falsas, sino que diseñan estrategias para explotar nuestras emociones y hábitos de compra. Daniel de la Fuente, psicólogo especializado en ciberseguridad, explica que estos fraudes activan sensaciones como la urgencia ("solo hoy"), la escasez ("últimas unidades") o la exclusividad ("oferta personalizada"). Estos mensajes buscan anular nuestra capacidad de reflexión, especialmente cuando estamos cansados o estresados. "En ese momento, el cerebro prioriza la recompensa inmediata sobre el riesgo", señala De la Fuente. Además, los estafadores suelen suplantar la identidad de marcas reales, usando sus logotipos y colores para generar confianza, e incluso incluyen comentarios falsos de clientes satisfechos para reducir las sospechas.
Gonzalo Iglesias, responsable de prevención de fraude en BBVA, añade que los delincuentes conocen bien nuestros comportamientos: buscamos rapidez, comodidad y buenos precios. Por eso, aprovechan plataformas como redes sociales, anuncios o mensajes para dirigirnos a tiendas falsas. "Una oferta irresistible hace que bajemos la guardia unos segundos, y ese es el momento que aprovechan", advierte. La clave está en reconocer estas señales y actuar con precaución, incluso cuando el tiempo apremia.
Las consecuencias van más allá del dinero perdido. En muchos casos, los estafadores también obtienen datos personales o bancarios, que pueden usar para futuros fraudes o vender en la dark web. Además, la sensación de vulnerabilidad puede generar desconfianza hacia las compras online, algo especialmente perjudicial para pymes que dependen del comercio digital para llegar a sus clientes.
Qué significa para tu negocio
Si gestionas una pyme, esta noticia es un recordatorio de que la ciberseguridad no es solo un tema técnico, sino también humano. Tus empleados y clientes pueden ser víctimas de estafas similares, lo que afecta a la reputación de tu empresa y a la confianza en tus canales de venta. Implementa protocolos sencillos: verifica siempre la autenticidad de las tiendas online antes de comprar suministros, forma a tu equipo para reconocer señales de fraude y fomenta una cultura de precaución. Además, si vendes online, asegúrate de que tu web muestre información clara sobre tu empresa, políticas de devolución y métodos de pago seguros. Pequeños gestos, como activar notificaciones bancarias o evitar guardar datos de tarjetas, pueden marcar la diferencia entre una compra segura y un disgusto.
Fuente original: El País — Tecnología
Conversación
Inicia sesión para comentar y reaccionar.
EntrarSé el primero en comentar.