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Mo Gawdat, exdirectivo de Google: "Por desgracia, tenemos a una generación de recién graduados que lo va a pasar muy mal"

La inteligencia artificial está redefiniendo el terreno de juego en el mercado laboral, y los primeros en notar el cambio podrían ser los recién graduados. Así lo advierte Mo Gawdat, exdirectivo de una de las grandes tecnológicas, quien señala que quienes acaban de terminar sus estudios se enfrentan a un panorama más competitivo si no incorporan estas herramientas desde el primer día. La razón no es solo que la IA esté asumiendo tareas repetitivas o técnicas, sino que está transformando qué se valora en un profesional. Ya no basta con dominar un oficio; ahora hay que saber cómo potenciarlo con tecnología.

El diagnóstico de Gawdat no es catastrofista, pero sí realista: algunos sectores podrían ver reducidos hasta un 30% de sus puestos de entrada en los próximos cinco años. La automatización avanza más rápido en áreas donde el trabajo junior solía ser la puerta de acceso, como el análisis de datos, la redacción básica o la gestión de procesos estandarizados. Sin embargo, el exdirectivo matiza que esto no significa el fin del empleo, sino un cambio de enfoque. Las habilidades que la IA no puede replicar —como el criterio para tomar decisiones, la capacidad de comunicar ideas complejas o la empatía en el trato con clientes— ganan peso. "La tecnología puede ejecutar, pero no puede conectar", resume.

El valor de lo que no puede automatizarse

La paradoja es clara: mientras la IA se especializa en eficiencia, las empresas buscan cada vez más perfiles que aporten algo más. Gawdat pone ejemplos concretos: enfermería, asesoramiento personalizado o roles que requieran creatividad y adaptación. Sectores como la construcción, las reformas o los servicios técnicos ya notan esta tendencia. Un fontanero que use herramientas digitales para diagnosticar averías será más valioso que otro que no las domine, pero lo que marcará la diferencia será su capacidad para explicar el problema al cliente, ofrecer soluciones a medida o generar confianza. Lo mismo aplica a un agente inmobiliario: la IA puede analizar datos de mercado en segundos, pero no puede negociar con un comprador emocionalmente implicado en la compra de su primera vivienda.

Otros expertos del sector tecnológico refuerzan este mensaje. La rapidez con la que la IA genera contenido —desde informes hasta diseños— hace que el "gusto" o el criterio para seleccionar lo útil se conviertan en habilidades clave. Luis von Ahn, al frente de una plataforma educativa, reconoce que su equipo de artistas y diseñadores sigue siendo insustituible porque la máquina, por ahora, no iguala su capacidad para crear algo que conecte con las personas. La conclusión es unánime: la IA no es el enemigo, sino un aliado que exige adaptarse. Quien sepa integrarla en su trabajo —sin depender ciegamente de ella— tendrá ventaja.

Qué significa para tu negocio

Si diriges una pyme, esta advertencia es una oportunidad para replantear cómo formas a tu equipo y qué perfiles contratas. En sectores como la construcción, las reformas o los servicios técnicos, los empleados más jóvenes pueden sentirse presionados por la automatización, pero también tienen una baza: su capacidad para aprender a usar herramientas de IA que optimicen su trabajo. Por ejemplo, un aparejador que utilice software con inteligencia artificial para detectar errores en planos o calcular materiales reducirá tiempos y costes, pero seguirá necesitando su criterio para validar los resultados. Lo mismo ocurre en una inmobiliaria: un agente que combine datos de mercado generados por IA con su experiencia local y su trato cercano al cliente cerrará más ventas.

El mensaje clave es claro: no se trata de competir con la máquina, sino de usarla para destacar. Invierte en formación para que tu equipo domine estas herramientas —desde asistentes de IA para redactar contratos hasta programas de diseño generativo—, pero no descuides las habilidades "humanas". En un mundo donde la tecnología acelera procesos, lo que marca la diferencia es cómo aplicas ese conocimiento: con empatía, adaptabilidad y sentido común. Los recién graduados que entiendan esto no solo sobrevivirán al cambio, sino que liderarán la próxima generación de profesionales. Y tu negocio, si les das las herramientas adecuadas, estará un paso por delante.

Fuente original: El Confidencial Tecnología

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