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“Nadie sabe con certeza qué va a ocurrir”: Demis Hassabis, premio Nobel, advierte del riesgo de perder el control de la IA

Hace apenas cuatro años, la inteligencia artificial era una herramienta más en el ecosistema digital: optimizaba búsquedas, mejoraba fotos o personalizaba recomendaciones, pero no acaparaba titulares ni redefinía estrategias corporativas. Hoy, sin embargo, es imposible abrir un catálogo de productos tecnológicos sin toparse con la etiqueta "IA" en cada página. Las grandes empresas han reorientado sus inversiones hacia chips especializados, centros de datos y servidores que consumen tanta energía como ciudades enteras. Gobiernos como los de EE.UU. y China compiten por liderar esta carrera, no solo por el beneficio económico, sino por el control estratégico de una tecnología que promete —o amenaza— con transformar industrias enteras. En medio de esta aceleración, una de las voces más autorizadas del sector ha lanzado una advertencia incómoda: vamos demasiado rápido para entender lo que estamos construyendo.

Un líder en la vanguardia pide frenar (un poco)

Demis Hassabis no es un crítico externo. Como cofundador y CEO de Google DeepMind, ha impulsado algunos de los avances más disruptivos de la IA moderna, desde AlphaGo —que venció al campeón mundial del milenario juego de Go— hasta AlphaFold, capaz de predecir estructuras de proteínas con precisión revolucionaria. Este último logro le valió, junto a su colega John Jumper, el Premio Nobel de Química en 2024. Su voz, por tanto, tiene peso: no solo construye esta tecnología, sino que exige mecanismos para controlarla antes de que sea demasiado tarde.

En un extenso análisis publicado recientemente, Hassabis plantea una paradoja: la IA puede ser la herramienta más poderosa jamás creada para la ciencia, la medicina o la economía, pero ese potencial no justifica avanzar a ciegas. Su preocupación central es la llamada Inteligencia Artificial General (AGI), un sistema capaz de igualar —o superar— las capacidades cognitivas humanas. Aunque no afirma que vaya a llegar mañana, sí advierte de que podría estar a solo unos años de distancia. Y aquí radica el problema: en una carrera comercial y geopolítica donde todos aceleran, nadie sabe con certeza qué ocurrirá cuando estos sistemas alcancen niveles de autonomía impredecibles. "Los progresos en la frontera de la IA están superando nuestra comprensión de la tecnología", escribe. No se trata de alarmismo, sino de reconocer que, cuando hay tanto en juego, el optimismo debe ir acompañado de prudencia.

Su propuesta concreta es crear en EE.UU. un organismo independiente —una mezcla de asociación público-privada y entidad regulada— que evalúe los modelos de IA más avanzados antes de que lleguen al mercado. Este "guardian de la frontera" definiría qué sistemas requieren supervisión especial, diseñaría pruebas de ciberseguridad, detectaría riesgos biológicos o nucleares y auditaría posibles intentos de eludir salvaguardas. En una primera fase, los laboratorios compartirían voluntariamente sus modelos 30 días antes del lanzamiento; más adelante, este paso podría volverse obligatorio. Hassabis incluso plantea la posibilidad de coordinar una ralentización temporal del desarrollo si los riesgos lo justifican. No es el único que pide cautela: figuras como Geoffrey Hinton o Yoshua Bengio han expresado preocupaciones similares, aunque el consenso sobre la probabilidad de perder el control sigue siendo escaso.

Qué significa para tu negocio

Para una pyme del sector de la construcción, las reformas o los servicios técnicos, estas discusiones pueden sonar lejanas, casi de ciencia ficción. Pero la realidad es que la IA ya está aquí, y su impacto en tu día a día será cada vez más tangible. Herramientas como LaiaDesk ya utilizan esta tecnología para automatizar tareas administrativas, optimizar rutas de trabajo o analizar datos de proyectos, liberando tiempo para lo que realmente importa: servir a tus clientes. Sin embargo, la advertencia de Hassabis es un recordatorio de que no todo lo que brilla es oro. Si los gigantes tecnológicos avanzan sin controles, podríamos encontrarnos con sistemas opacos, sesgados o incluso vulnerables a ciberataques que pongan en riesgo tus datos o los de tus clientes. Por eso, al elegir soluciones de IA para tu negocio, prioriza aquellas que sean transparentes, auditables y alineadas con estándares de seguridad. No se trata de rechazar la innovación, sino de adoptarla con los ojos abiertos: exigiéndole a los proveedores que expliquen cómo funcionan sus herramientas, qué datos utilizan y cómo protegen tu información. En un mundo donde la tecnología avanza más rápido que las normas, la prudencia no es un freno, sino una ventaja competitiva.

Fuente original: Xataka

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