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Por primera vez, el ADN humano antiguo sobrevive preservado en las paredes de una cueva

Las paredes de las cuevas que albergan arte rupestre guardan un secreto que va más allá de sus pinturas: el ADN humano. Un equipo internacional de científicos ha demostrado por primera vez que material genético de nuestros antepasados puede conservarse durante miles de años en superficies rocosas, incluso en zonas sin decoración. Este hallazgo, publicado en una revista científica de referencia, abre una nueva ventana para entender quiénes eran las personas que crearon estas obras de arte prehistóricas y cómo vivían.

El estudio analizó 120 muestras tomadas en 11 cuevas de España y Portugal, seleccionadas por su importancia arqueológica. Solo cinco de ellas contenían ADN humano, pero lo más revelador fue que cuatro procedían de áreas sin pintura, utilizadas como controles en la investigación. Esto sugiere que el simple contacto de manos, herramientas o incluso saliva al hablar pudo dejar rastros genéticos en las paredes. En la cueva asturiana de Covarón, por ejemplo, se identificó un linaje genético típico de los cazadores-recolectores del Paleolítico superior en la Península Ibérica, lo que refuerza la conexión entre el arte rupestre y las poblaciones que lo crearon.

La calcita, un escudo inesperado para el ADN

¿Cómo es posible que el ADN sobreviva en una pared durante milenios? La clave está en la calcita, un mineral presente en la caliza que forma una capa protectora casi invisible. Esta "bóveda natural" aísla el material genético de la degradación, siempre que las condiciones de humedad y temperatura sean estables. Sin embargo, los investigadores advierten que no todas las cuevas ni todas las superficies son igual de propicias: la preservación es "altamente variable". Aun así, el hecho de que funcione en algunos casos ya supone un avance revolucionario para la arqueología.

Este descubrimiento no solo amplía las posibilidades de la arqueogenómica —la disciplina que estudia el ADN antiguo—, sino que también plantea preguntas fascinantes. ¿Eran hombres o mujeres quienes pintaban estas cuevas? ¿Pertenecían a la misma población que los cazadores cuyos restos se han encontrado en los mismos yacimientos? ¿Existe un parentesco genético entre artistas de cuevas separadas por cientos de kilómetros? Hasta ahora, estas cuestiones solo podían responderse analizando huesos o dientes, pero ahora las propias paredes podrían convertirse en una fuente de información directa.

Qué significa para tu negocio

Aunque este avance científico parezca lejano a tu día a día, tiene implicaciones prácticas para cualquier pyme que trabaje con patrimonio, turismo o incluso tecnología. Si gestionas una empresa de visitas guiadas, restauración de edificios históricos o servicios técnicos para yacimientos arqueológicos, este tipo de descubrimientos puede aumentar el interés por tu oferta. Además, demuestra cómo la innovación —en este caso, la combinación de genética y arqueología— puede revelar datos ocultos en lugares que creíamos conocer. En un sector como el tuyo, donde la diferenciación es clave, estar al tanto de estos avances te permite ofrecer experiencias más completas y atractivas a tus clientes, ya sea en forma de contenidos educativos, rutas temáticas o incluso colaboraciones con proyectos de investigación. La tecnología no solo transforma el futuro, sino que también nos ayuda a reinterpretar el pasado.

Fuente original: WWWhat's new

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