Por qué esta comunidad de Guerrero eligió el adobe sobre el concreto para reconstruir tras Otis
Cuando el huracán Otis arrasó Acapulco en 2023, muchas comunidades se enfrentaron a un dilema: reconstruir con materiales modernos o recuperar técnicas tradicionales. En Cacahuatepec, una zona rural de Guerrero alejada del turismo, optaron por lo segundo. Allí, organizaciones como Cooperación Comunitaria trabajan desde hace años para recuperar sistemas constructivos locales —adobe, bajareque, madera y teja— que no solo resisten mejor el clima extremo, sino que también se adaptan a la forma de vida de sus habitantes.
La decisión no es casual. En México, los desastres naturales han desplazado a más de un millón de personas en la última década, según datos oficiales. Muchas veces, la reconstrucción prioriza soluciones rápidas y estandarizadas: casas de concreto y lámina que, aunque cumplen su función, ignoran las condiciones del territorio. En Oaxaca, por ejemplo, tras los sismos de 2017 se entregaron viviendas "llave en mano" que resultaron inadecuadas para el calor, la humedad o los vientos locales. El resultado: familias que terminan abandonando sus hogares porque no responden a sus necesidades reales.
Materiales que hablan del territorio
En Cacahuatepec, la reconstrucción con adobe y técnicas tradicionales no solo ha demostrado ser más resistente, sino también más sostenible. El adobe, por ejemplo, regula mejor la temperatura en un clima cálido y húmedo, mientras que los techos de teja reducen el riesgo de que el viento los arranque. Además, estos materiales son accesibles localmente, lo que abarata costes y evita depender de proveedores externos. Pero hay un detalle clave: la reconstrucción no se limita a levantar paredes. Se trabaja con las comunidades para mejorar aspectos como el acceso al agua —un problema crítico en la zona— o la organización colectiva, recuperando asambleas y trabajos comunitarios que ya existían.
El contraste con otros modelos es evidente. En muchas reconstrucciones, los apoyos económicos se entregan sin asesoría técnica, lo que lleva a soluciones improvisadas. Hastings, arquitecta de Cooperación Comunitaria, señala que en Acapulco se repartieron estufas de gas en comunidades donde la leña es el combustible habitual, o refrigeradores en zonas con redes eléctricas inestables. "No se trata solo de dar dinero, sino de entender cómo vive la gente", explica. En Cacahuatepec, en cambio, la reconstrucción ha sido un proceso participativo, donde las familias deciden qué necesitan y cómo construirlo.
Qué significa para tu negocio
Si eres profesional de la construcción, reformas o servicios técnicos, esta noticia es un recordatorio de que las soluciones estándar no siempre son las mejores. En un contexto de cambio climático, donde fenómenos como huracanes o inundaciones son cada vez más frecuentes, la adaptabilidad es clave. Para pymes del sector, esto puede traducirse en oportunidades: desde ofrecer materiales locales y sostenibles hasta asesorar en proyectos que integren técnicas tradicionales con innovaciones. La IA de LaiaDesk, por ejemplo, puede ayudarte a analizar qué soluciones constructivas son más adecuadas para cada zona, optimizando costes y recursos. La lección de Cacahuatepec es clara: escuchar al territorio y a sus habitantes no solo es más humano, sino también más eficiente.
Fuente original: WIRED en Español
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