Pregunta a ChatGPT cuántas letras 'E' tiene la palabra 'diecisiete' y le saca los colores a los ingenieros de OpenAI
Un simple ejercicio de contar letras ha dejado al descubierto una de esas paradojas que rodean a la inteligencia artificial: sistemas capaces de analizar contratos legales o traducir idiomas en tiempo real, pero que tropiezan con tareas que un niño de primaria resolvería sin pestañear. En esta ocasión, el protagonista ha sido el nuevo modelo de voz de ChatGPT, presentado hace apenas unos días como un avance hacia conversaciones más naturales y fluidas. La prueba consistía en identificar cuántas veces aparece la letra "e" en la palabra "diecisiete" —tres, para ser exactos—. Sin embargo, la respuesta del asistente fue incorrecta, un error que ha dado la vuelta a las redes y ha generado más de un comentario irónico entre desarrolladores.
¿Por qué falla algo tan básico?
El problema no es nuevo. Los modelos de lenguaje como los de ChatGPT funcionan analizando patrones en grandes volúmenes de texto, no desglosando palabras letra por letra como lo haríamos nosotros. Cuando le pedimos que cuente caracteres, el sistema intenta "adivinar" la respuesta basándose en ejemplos similares que ha visto durante su entrenamiento, en lugar de realizar un conteo real. Es como si, en lugar de sumar 2+2, buscara en su memoria la respuesta más probable a esa operación. Esto explica por qué puede equivocarse en algo tan sencillo: no está diseñado para procesar información de esa manera, sino para generar respuestas coherentes y contextualmente adecuadas.
Lo llamativo del caso es que el error se produjo en GPT-Live-1, la última versión de voz de OpenAI, promocionada como un salto hacia interacciones más humanas. Este modelo permite que el asistente escuche y hable al mismo tiempo, reduciendo las pausas incómodas típicas de las conversaciones con IA. Sin embargo, el fallo demuestra que, por muy avanzada que sea su capacidad para imitar el ritmo de un diálogo real, sigue teniendo lagunas en habilidades básicas. Algunos usuarios han señalado, además, otro detalle curioso: el sistema introduce muletillas como "ajá" o "sí" mientras escucha, una estrategia para simular atención, pero que puede resultar molesta si no se puede desactivar.
El episodio ha servido para recordar que, pese a los avances, la inteligencia artificial sigue siendo una herramienta con limitaciones claras. No es la primera vez que un modelo de lenguaje falla en tareas aparentemente simples —como contar letras o resolver problemas matemáticos básicos—, pero sí es un recordatorio útil de que su fortaleza está en otro tipo de tareas: resumir documentos, generar ideas o automatizar respuestas complejas, no en sustituir el razonamiento humano paso a paso.
Qué significa para tu negocio
Si en tu pyme utilizas herramientas de IA para atención al cliente, generación de contenidos o análisis de datos, este tipo de errores son un aviso importante: la tecnología es poderosa, pero no infalible. No delegues en ella tareas que requieran precisión absoluta, como revisar contratos, calcular presupuestos o verificar información crítica. Por ejemplo, si usas un chatbot para responder consultas de clientes, asegúrate de que las respuestas pasen por un filtro humano antes de enviarse, especialmente en temas sensibles como plazos de entrega o condiciones de servicio. La IA puede ser un gran aliado para agilizar procesos, pero siempre con supervisión. En sectores como la construcción, las reformas o los servicios técnicos, donde un error en un cálculo o una interpretación puede tener consecuencias costosas, combínala con herramientas tradicionales o con la experiencia de tu equipo. La clave está en aprovechar sus ventajas sin perder de vista sus límites.
Fuente original: El Confidencial Tecnología
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