Se acabaron las bellezas espectaculares: ahora los influencers creados por IA optan por dar pena o resultar entrañables
Hace unas semanas, un abuelo con chaleco de lana y camisa de cuadros empezó a dar consejos en redes sociales: cómo elegir la sandía más dulce, distinguir una manzana ecológica de una convencional o preparar remedios caseros para dormir mejor. En menos de veinte días, "Paco del Campo" acumuló más de un millón de seguidores entre Instagram y TikTok. Lo llamativo no es solo su éxito, sino que Paco no existe. Es un personaje creado con inteligencia artificial, diseñado para generar confianza con su aspecto cercano y sus consejos aparentemente inocentes. Detrás hay una estrategia comercial: vende libros de remedios naturales por entre cinco y trece euros, y en la letra pequeña de su web admite que "Paco del Campo" es solo una marca, no una persona real.
Cuando la IA prefiere lo entrañable a lo perfecto
Hasta hace poco, los influencers generados por IA apostaban por la perfección: modelos con rasgos ideales, rostros simétricos y cuerpos de infarto. Era el caso de Aitana López, la "modelo virtual" creada por una agencia barcelonesa para campañas publicitarias. Pero el juego ha cambiado. Ahora, la tendencia es crear personajes que despierten empatía inmediata: abuelos sabios, jóvenes con discapacidad o emprendedores con dificultades. El objetivo es claro: generar confianza y, sobre todo, vender. Paco del Campo no es el único. Cuentas como "Sofia.saludencasa" o "Eduardo.holisticovida" siguen el mismo patrón: consejos holísticos, un tono rural y, de fondo, la venta de libros o productos. Aunque los errores visuales típicos de la IA delatan su origen, la mayoría de los usuarios no los perciben y caen en la trampa.
El caso más polémico es el de "Martinmimoplants", un perfil que mostraba a un joven con síndrome de Down lamentándose de que nadie compraba sus macetas artesanales. Los vídeos, creados con IA, acumularon cientos de miles de reproducciones y generaron una ola de solidaridad... hasta que se descubrió que todo era falso. Down España calificó la estrategia de "falsa caridad" y FACUA denunció el caso ante las autoridades por cláusulas abusivas. No es un hecho aislado: en TikTok Shop abundan perfiles que simulan ser emprendedores en apuros —muchos de ellos con discapacidades o pertenecientes a minorías— para vender productos comprados al por mayor en China. La vulnerabilidad se ha convertido en un reclamo comercial.
Detrás de estos perfiles hay empresas que ya comercializan "influencers sintéticos" como producto. Startups como Doublespeed, respaldada por fondos de inversión, ofrecen paquetes de personajes virtuales por precios que oscilan entre los 1.500 y los 7.500 dólares, dependiendo del número de publicaciones. La tecnología permite crear voces, gestos y hasta personalidades a medida, adaptadas a nichos específicos. Mientras tanto, la regulación avanza con lentitud: el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial obligará a etiquetar los contenidos sintéticos a partir de agosto de 2026, pero hasta entonces, perfiles como el de Paco del Campo seguirán operando en un limbo legal.
Qué significa para tu negocio
Si gestionas una pyme, esta tendencia te afecta de dos maneras. Primero, como consumidor: desconfía de los perfiles que apelan a la emoción con historias demasiado perfectas o dramáticas. Antes de comprar, verifica si hay transparencia sobre el uso de IA o si la empresa detrás tiene una presencia real más allá de las redes. Segundo, como profesional: si usas redes sociales para promocionar tu negocio, evita caer en estrategias engañosas. La confianza se construye con autenticidad, no con personajes inventados. Si decides incorporar herramientas de IA en tu comunicación, hazlo con transparencia. Por ejemplo, la IA de LaiaDesk puede ayudarte a generar contenidos o analizar datos, pero siempre bajo tu supervisión y con un mensaje claro para tu audiencia. En un entorno donde lo artificial gana terreno, lo real —y lo honesto— será tu mejor ventaja competitiva.
Fuente original: Xataka
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