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"Si te esfuerzas al 95%, equivale al 0%", un CEO de 22 años defiende la jornada 996 como un "producto" voluntario

Silicon Valley vuelve a poner sobre la mesa un debate que parecía superado: ¿es sostenible exigir a los empleados jornadas maratonianas en nombre de la innovación? El caso de Daksh Gupta, un CEO de 22 años al frente de una startup de inteligencia artificial, ha reavivado la polémica tras defender públicamente el modelo "996" —nueve de la mañana a nueve de la noche, seis días a la semana—. Lo que comenzó como una anécdota en una entrevista sobre los hábitos de los jóvenes emprendedores se convirtió en un símbolo de la cultura del esfuerzo extremo, aunque Gupta insiste en que su enfoque no es una imposición, sino una "oferta transparente" para quienes busquen un proyecto de alto riesgo y alta recompensa.

El argumento de Gupta es sencillo: en un sector tan competitivo como el tecnológico, donde solo los líderes absolutos captan la atención del mercado, un compromiso del 95% equivale a no haber hecho nada. Su startup, especializada en IA, ofrece salarios elevados, paquetes de acciones generosos y proyectos técnicos desafiantes, pero a cambio exige entrega total. Para evitar malentendidos, compara el puesto de trabajo con un producto: "Si no te gusta lo que ofrecemos, no estás obligado a aceptarlo", afirma. Antes de contratar, incluso permite a los candidatos hablar con empleados e inversores para que evalúen si el "producto" encaja con sus expectativas. Quienes busquen equilibrio o estabilidad, en su opinión, simplemente no son el perfil adecuado.

¿Un modelo obsoleto o una apuesta arriesgada?

Lo llamativo no es tanto la defensa del "996", sino el momento en que se produce. Mientras China prohibió este modelo por ley en 2021 tras registrar muertes por agotamiento laboral, Silicon Valley parece abrazarlo con orgullo. Empresas como Scale AI, con su cofundadora Lucy Guo defendiendo semanas de 90 horas, o figuras como Elon Musk, que ha pedido a sus equipos entre 60 y 80 horas semanales, refuerzan la idea de que el éxito exige sacrificios extremos. Sin embargo, no todos en el ecosistema comparten esta visión. Algunos inversores, como Suranga Chandratillake de Balderton Capital, critican que este discurso suele venir de quienes buscan rentabilizar su inversión a corto plazo, sin importar el coste humano. Otros, como Amelia Miller de Ivee, advierten que exigir jornadas interminables es una señal de alerta para posibles inversores.

Los datos respaldan parte de estas críticas. Según estudios como los de CB Insights, el agotamiento de los equipos fundadores está detrás del 5% de los cierres de startups. No es la causa principal de los fracasos, pero tampoco un detalle menor. Curiosamente, mientras algunas empresas apuestan por el "996", otras exploran alternativas como la semana de cuatro días, impulsada por herramientas de IA que prometen mayor eficiencia. Esta contradicción refleja una tensión no resuelta: ¿es posible innovar sin quemar a los equipos? Para Gupta, la respuesta está en la transparencia. Su modelo no es para todos, pero quienes lo elijan —y sobrevivan— podrían cosechar recompensas excepcionales. El problema es que, en un sector donde el talento escasea, no todos están dispuestos a pagar ese precio.

Qué significa para tu negocio

Si diriges una pyme en sectores como la construcción, las reformas, la inmobiliaria o los servicios técnicos, el debate del "996" puede parecer ajeno a tu realidad. Sin embargo, hay lecciones valiosas que extraer. En primer lugar, la transparencia en las expectativas laborales es clave: si tu equipo necesita flexibilidad o conciliación, forzarlos a un modelo de horas interminables solo generará rotación y desmotivación. En segundo lugar, la productividad no siempre equivale a más horas trabajadas. En un sector como el tuyo, donde la eficiencia y la planificación son críticas, herramientas como la IA de LaiaDesk pueden ayudarte a optimizar procesos sin recurrir a jornadas maratonianas. Por último, recuerda que el talento es tu activo más valioso. Atraer y retener a buenos profesionales pasa por ofrecer condiciones realistas, no por imitar modelos extremos que, en muchos casos, terminan siendo insostenibles. La innovación no se mide en horas, sino en resultados.

Fuente original: Xataka

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