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Texas le corta la financiación a Flock: cómo las cámaras de IA que vigilaban delincuentes acabaron vigilando a todo el mundo

Texas ha dado un giro inesperado en su relación con la vigilancia inteligente. El gobernador Greg Abbott ordenó a todas las agencias estatales que dejen de usar fondos públicos para financiar las cámaras de Flock Safety, una empresa especializada en lectores de matrículas con inteligencia artificial. La decisión llega tras descubrirse que más de 30 millones de dólares en subvenciones estatales se destinaron a instalar miles de estos dispositivos en ciudades y carreteras, creando una red de vigilancia que, en la práctica, terminó monitorizando a conductores sin control ni transparencia.

Flock Safety prometía ser la solución tecnológica contra el robo de vehículos: sus cámaras capturan matrículas, modelos y características de los coches, almacenan los datos en una base compartida y alertan a la policía si detectan un vehículo vinculado a un delito. En Texas, la expansión fue rápida gracias a un organismo estatal que canalizó fondos de un impuesto adicional en los seguros de coche. Pero el sistema, diseñado para perseguir delitos, se convirtió en una herramienta sin límites claros. En Lufkin, un agente de policía acumula 100 cargos por usar las cámaras para espiar a 11 personas durante más de un año. En Pflugerville, se descubrió que 459 agencias externas accedieron 1,6 millones de veces a los datos de la ciudad sin que esta pudiera supervisarlo.

Cuando la tecnología supera a la ley

El caso de Texas refleja un problema recurrente en la vigilancia con IA: la falta de regulación. Las cámaras de Flock no son ilegales, pero su uso masivo y sin protocolos claros abre la puerta a abusos. En Wylie, más de 700 vecinos presionaron hasta cancelar el contrato, y en Hood County, las autoridades desconectaron sus dispositivos. Lo llamativo es que la indignación no viene solo de un bando político. Aunque tradicionalmente los republicanos apoyaban medidas de seguridad sin cuestionamientos, esta vez el gobernador Abbott asumió la crítica y ordenó cortar la financiación, admitiendo que el sistema era "fácilmente controlable" pero difícil de supervisar.

Flock Safety no es la primera empresa en enfrentarse a este dilema. La IA aplicada a la vigilancia tiene ventajas reales —como localizar coches robados en minutos—, pero también riesgos evidentes: una base de datos con millones de movimientos de vehículos puede usarse para fines muy distintos a los originales. En Europa, empresas tecnológicas han tenido que adaptarse a regulaciones estrictas sobre privacidad, pero en EE.UU., donde la normativa es más laxa, el modelo de negocio de Flock —basado en suscripciones pagadas con fondos públicos— choca con la creciente desconfianza ciudadana.

Qué significa para tu negocio

Si gestionas una pyme en construcción, reformas, inmobiliarias o servicios técnicos, esta noticia es un recordatorio de que la tecnología, por útil que sea, siempre debe usarse con límites. En tu sector, herramientas como cámaras de seguridad o sistemas de geolocalización pueden optimizar operaciones, pero también generan datos sensibles. ¿Quién accede a ellos? ¿Cómo se protegen? ¿Existen protocolos para evitar usos indebidos? Texas ha demostrado que, sin reglas claras, incluso las soluciones más innovadoras pueden convertirse en un problema. Si usas IA en tu negocio —por ejemplo, para gestionar flotas o controlar accesos—, asegúrate de que cumples con la normativa de protección de datos y de que tus empleados saben cómo manejar la información. La confianza de tus clientes y la reputación de tu empresa dependen de ello.

Fuente original: WWWhat's new

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