“Una mujer con la voz de mi CEO me indicó que hiciera una transferencia... También llegó un correo como si fuera suyo”
Imagina que estás en la oficina, con la jornada a medio terminar, cuando suena el teléfono. Al otro lado, una voz que reconoces al instante: es tu CEO pidiéndote que realices una transferencia urgente para un pedido crítico. La petición parece lógica, el tono es convincente y, además, es tu superior. Sin embargo, algo no encaja: esa llamada llega fuera del horario habitual y la cuenta bancaria no coincide con la de siempre. ¿Qué harías?
Este escenario, lejos de ser ficción, es el pan de cada día en las estafas conocidas como "fraude del CEO". Los ciberdelincuentes no solo suplantan correos electrónicos, sino que ahora utilizan herramientas de inteligencia artificial para clonar voces e incluso rostros en videollamadas, haciendo casi imposible distinguir lo real de lo falso. El caso de Khrystyna Kozmenko, empleada de una pyme alicantina, es un ejemplo claro: primero recibió una llamada con la voz de su directora pidiendo un pago urgente durante la pandemia, y meses después, un compañero cayó en un correo falso solicitando tarjetas regalo. Afortunadamente, en ambos casos la empresa actuó a tiempo, pero no todas tienen la misma suerte.
Cómo funciona el engaño: psicología al servicio del fraude
Detrás de estas estafas hay un estudio meticuloso de la empresa y sus empleados. Los delincuentes investigan organigramas, relaciones con proveedores e incluso el estado emocional de los trabajadores para elegir el momento perfecto. Según Daniel de la Fuente, psicólogo especializado en ciberseguridad, los empleados más vulnerables son aquellos con una fuerte tendencia a obedecer a la autoridad o que atraviesan momentos de estrés. "Si un trabajador está cansado o presionado, es más probable que acepte una orden sin cuestionarla", explica. La estafa juega con tres palancas clave: la autoridad (suplantar a un superior), la urgencia (exigir rapidez) y la discreción (pedir que no se comente con nadie). Frases como "Eres la única persona que puede resolver esto" refuerzan la sensación de confianza y lealtad, llevando al empleado a saltarse los protocolos habituales.
Lo más preocupante es que estas técnicas ya no se limitan a correos electrónicos con remitentes falsos. La IA permite generar audios hiperrealistas de voces conocidas o incluso videollamadas con rostros clonados. Como advierte Begoña García, experta en ciberseguridad de BBVA, "ver u oír a alguien ya no es garantía de que sea quien dice ser". Esto obliga a las empresas a replantearse sus protocolos de verificación, especialmente en sectores como la construcción, las reformas o los servicios técnicos, donde las transacciones urgentes y los pagos a proveedores son frecuentes.
Qué significa para tu negocio
Si diriges una pyme, esta noticia no es solo un aviso, sino una llamada a la acción. Un error en una transferencia o un pago a una cuenta falsa puede suponer pérdidas económicas irrecuperables, daños a la reputación e incluso problemas legales. La clave está en protocolos claros y formación constante. Por ejemplo: establecer una palabra clave interna para validar peticiones urgentes, verificar siempre los cambios de cuenta bancaria por teléfono (usando el número habitual, no el que aparece en el correo sospechoso) y activar el doble factor de autenticación en todos los sistemas. También es crucial limitar la información que se comparte públicamente sobre la estructura de la empresa o sus procesos internos. En un sector como el tuyo, donde las prisas y las órdenes directas son habituales, un simple "¿puedo confirmarlo antes?" puede marcar la diferencia entre un día normal y un desastre financiero.
Fuente original: El País — Tecnología
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