Venice AI se convierte en unicornio con 65 millones en su primera ronda externa: la plataforma de IA que no almacena tus datos ni te censura
Una startup de inteligencia artificial acaba de alcanzar un hito poco común: en su primera ronda de financiación externa, Venice AI ha logrado una valoración de 1.000 millones de dólares (unos 877 millones de euros) tras captar 65 millones. Lo más llamativo no es solo la cifra, sino el modelo que la sostiene: una plataforma que promete algo que pocas ofrecen con credibilidad: no almacenar ni un solo dato de sus usuarios. La empresa, fundada por Erik Voorhees —conocido en el mundo cripto por proyectos como ShapeShift—, ya genera más de 70 millones de dólares anuales en ingresos y es rentable, algo poco habitual en startups de su sector.
Venice AI no es un chatbot más. Su propuesta se basa en dos pilares: acceso a más de 200 modelos de IA (desde opciones open source sin censura hasta alternativas de pago como las de OpenAI o Anthropic) y una arquitectura técnica diseñada para garantizar privacidad. ¿Cómo lo hace? Los datos de los usuarios se cifran en sus dispositivos antes de enviarse, pasan por un proxy externo y se procesan sin dejar rastro en los servidores de la empresa. Ni registros, ni historiales, ni reutilización para entrenar modelos. Para los modelos de pago, incluso añaden cifrado de extremo a extremo. Es una diferencia radical frente a la mayoría de plataformas, donde las conversaciones suelen guardarse —y, en muchos casos, usarse para mejorar los sistemas—. Voorhees lo resume con una frase contundente: "Las personas no deberían sacrificar su privacidad para atrapar a un criminal ocasional".
Crecimiento rápido y un modelo de negocio que funciona
Los números de Venice AI hablan por sí solos: 850.000 visitantes únicos al mes, 3 millones de usuarios activos y 1,7 millones de llamadas diarias a su API. Pero lo más interesante es que el 92% de sus ingresos no provienen de su componente cripto, sino de usuarios que pagan de forma convencional por sus servicios. La empresa tiene dos tokens propios (VVV y DIEM), que permiten a los usuarios generar créditos para usar la IA, pero su función es más bien de "acelerador" para crear comunidad que de sustento económico. Según Voorhees, la clave del crecimiento estuvo en igualar las capacidades de ChatGPT: al principio, la plataforma era menos potente, pero la gente la usaba por su privacidad. Ahora, con más modelos y mejor rendimiento, el atractivo es doble.
La entrada de inversores como Dragonfly Capital (especializado en cripto) o Coinbase Ventures no sorprende por el perfil de Voorhees, pero sí por el contexto: en un momento en que muchas startups vinculadas a blockchain luchan por financiarse, Venice AI ha logrado una valoración de unicornio. Su éxito refleja una tendencia más amplia: la privacidad se está convirtiendo en un valor diferencial en el mundo de la IA. Empresas como OpenAI o Google ya han lanzado herramientas para proteger datos (como filtros de privacidad o procesamiento en el dispositivo), pero Venice va un paso más allá al eliminar por completo la recopilación de información. Eso la posiciona en un nicho concreto: profesionales que necesitan IA potente sin renunciar a la confidencialidad, como periodistas, investigadores o activistas.
Qué significa para tu negocio
Si gestionas una pyme en sectores como la construcción, las reformas, la inmobiliaria o los servicios técnicos, es probable que ya uses herramientas de IA para tareas como redactar correos, analizar documentos o generar ideas. La noticia de Venice AI te interesa por dos razones. Primera: la privacidad de los datos es un tema que va a ganar peso. Tus clientes (y tus empleados) cada vez son más conscientes de cómo se manejan sus datos, y usar plataformas que los protejan puede ser un valor añadido para tu negocio. Segunda: si trabajas con información sensible —como planos de proyectos, contratos o datos de clientes—, una herramienta que no almacene tus conversaciones reduce riesgos legales y de seguridad. No se trata de cambiar de plataforma mañana, pero sí de empezar a preguntarte: ¿dónde van a parar los datos que genero con estas herramientas? ¿Estoy cómodo con que se usen para entrenar modelos de terceros? En un sector donde la confidencialidad es clave, estas preguntas pueden marcar la diferencia.
Fuente original: WWWhat's new
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